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Platos salados

Almuerzos, cenas y platos fuertes de todo el mundo. 56 recetas de todo el mundo.

Aquí vive el plato fuerte: los almuerzos y cenas que resuelven la pregunta diaria de qué cocinar. Hay guisos lentos de domingo y salteados de quince minutos, clásicos de abuela y comida callejera famosa — todos explicados paso a paso, con sus tiempos reales y el truco que los hace funcionar. Empieza por el país que te llame o por el antojo que tengas.

Las 56 recetas de esta categoría

Colombia · 25 min

Arepas con queso

La arepa colombiana de todos los días: dorada por fuera y con queso costeño fundido por dentro.

Colombia · 85 min

Sancocho de pollo

La sopa que reúne a la familia colombiana: pollo, yuca, plátano y papa en un caldo con todo el sabor del hogao y el cilantro.

Colombia · 180 min + reposo

Bandeja paisa

El plato más contundente de Colombia: frijoles, arroz, carne molida, chicharrón, huevo, plátano maduro, arepa y aguacate en un solo banquete antioqueño.

Colombia · 90 min

Ajiaco bogotano

La sopa insignia de Bogotá: pollo y tres tipos de papa en un caldo aromatizado con guascas, servido con crema, alcaparras y aguacate.

México · 55 min + reposo

Tacos al pastor

El taco más famoso de México: cerdo marinado en achiote y chiles, con piña, cebolla y cilantro sobre tortilla de maíz.

México · 50 min

Enchiladas rojas

Tortillas bañadas en salsa de chile guajillo, rellenas de pollo y coronadas con queso, crema y cebolla.

México · 130 min

Pozole rojo

El caldo festivo de México: maíz pozolero y cerdo en un caldo de chiles, servido con lechuga, rábano, orégano y limón.

Perú · 20 min

Ceviche peruano

El plato bandera del Perú: pescado fresco curado en limón con ají, cebolla morada y cilantro.

Perú · 35 min

Lomo saltado

El encuentro perfecto entre Perú y China: lomo de res salteado al wok con cebolla, tomate y soya, servido con papas fritas y arroz.

Venezuela · 45 min

Arepa reina pepiada

La arepa venezolana más famosa: rellena de una cremosa ensalada de pollo con aguacate y mayonesa.

Venezuela · 140 min

Pabellón criollo

El plato nacional de Venezuela: carne mechada, arroz blanco, caraotas negras y plátano frito.

Venezuela · 50 min + reposo

Tequeños

Palitos de masa rellenos de queso, fritos hasta quedar dorados y crocantes con el queso fundido por dentro.

Brasil · 210 min + reposo

Feijoada brasileña

El plato nacional de Brasil: un guiso oscuro y profundo de frijoles negros con varios cortes de cerdo.

Brasil · 40 min

Pão de queijo

Panecitos de queijo crocantes por fuera y elásticos por dentro, hechos con almidón de yuca.

Estados Unidos · 25 min

Hamburguesa clásica

La hamburguesa americana de verdad: carne jugosa con costra dorada, queso fundido y pan brioche.

Estados Unidos · 45 min

Mac and cheese

Macarrones bañados en una salsa de queso cremosa y gratinados al horno.

Estados Unidos · 60 min

Alitas Buffalo

Alitas crocantes bañadas en salsa picante con mantequilla, servidas con aderezo de queso azul y apio.

Italia · 37 min + reposo

Pizza margherita

La pizza napolitana original: masa fina, salsa de tomate, mozzarella y albahaca fresca.

Italia · 30 min

Pasta carbonara

La carbonara romana auténtica: huevo, queso pecorino, guanciale y pimienta.

Italia · 45 min

Risotto de hongos

Arroz cremoso italiano cocido lentamente con caldo y vino, con hongos salteados y parmesano.

España · 75 min

Paella valenciana

El arroz más famoso de España, cocido al aire libre con pollo, conejo, verduras y azafrán.

España · 50 min

Tortilla española

La tortilla de patatas: huevo y papa confitada en aceite, cuajada por fuera y jugosa por dentro.

España · 75 min + reposo

Croquetas de jamón

Cremosas por dentro y crocantes por fuera: una bechamel espesa con jamón, empanada y frita.

Francia · 75 min

Ratatouille

El guiso provenzal de verduras: berenjena, calabacín, pimiento y tomate cocidos lentamente con hierbas.

Grecia · 10 min

Ensalada griega

La horiatiki auténtica: tomate, pepino, cebolla, aceitunas y un bloque de feta, sin lechuga.

Grecia · 35 min + reposo

Souvlaki de pollo

Brochetas griegas de pollo marinado en limón, ajo y orégano, asadas hasta dorar.

Japón · 70 min + reposo

Ramen casero

Un tazón humeante de fideos en caldo sabroso con cerdo, huevo marinado y cebollín.

Japón · 25 min

Pollo teriyaki

Pollo dorado glaseado en una salsa brillante de soya, mirin y azúcar.

Japón · 60 min

Gyoza

Empanaditas japonesas de cerdo y col, doradas por un lado y al vapor por el otro.

China · 20 min

Arroz frito

El arroz frito al wok del restaurante chino: grano suelto salteado con huevo, vegetales y soya.

China · 40 min

Pollo agridulce

Trozos de pollo crocantes bañados en una salsa brillante de piña, tomate y vinagre.

China · 30 min

Chow mein

Fideos chinos salteados al wok con vegetales crocantes y salsa de soya.

Tailandia · 30 min + reposo

Pad thai

El plato callejero estrella de Tailandia: fideos de arroz salteados con huevo, tofu y camarón en salsa de tamarindo, rematados con maní.

Medio Oriente · 40 min + reposo

Shawarma de pollo

Pollo marinado en especias del Medio Oriente, dorado y servido en pan con ajo y vegetales.

Marruecos · 95 min

Tagine de pollo

Un guiso marroquí cocido lentamente con limón confitado, aceitunas y especias cálidas.

Colombia · 60 min

Arroz con coco

El arroz insignia de la costa Caribe: dulce-salado, con el caramelo del titoté.

México · 55 min

Chiles rellenos

Chiles poblanos rellenos de queso, capeados en huevo y bañados en salsa de tomate.

Perú · 55 min + reposo

Causa limeña

Una terrina fría de papa amarilla con ají y limón, rellena de pollo o atún con mayonesa y aguacate.

Argentina · 210 min + reposo

Locro argentino

El guiso patrio de Argentina: maíz, zapallo, porotos y carnes cocidos lentamente hasta quedar espesos.

Chile · 90 min + reposo

Empanadas de pino

Las empanadas chilenas de horno: masa rellena de carne, cebolla, huevo, aceituna y pasa.

Brasil · 95 min + reposo

Coxinha

El salgadinho más querido de Brasil: una masa rellena de pollo cremoso, con forma de muslito, empanada y frita.

Italia · 75 min

Ñoquis de papa

Almohaditas suaves de papa y harina que se derriten en la boca, bañadas en salsa de tomate o mantequilla y salvia.

Japón · 30 min

Pollo katsu

Pechuga empanizada en panko, frita hasta quedar súper crocante y cortada en tiras con salsa tonkatsu.

China · 60 min

Dumplings al vapor

Bolsitas de masa rellenas de cerdo y vegetales, cocidas al vapor hasta quedar tiernas y jugosas.

India · 110 min + reposo

Biryani de pollo

Arroz basmati aromático cocido en capas con pollo especiado y cebolla caramelizada.

Medio Oriente · 20 min + reposo

Tabbouleh

La ensalada libanesa de perejil, bulgur, tomate y menta, aliñada con limón y aceite.

Sazona por capas, no al final

El error más común de la cocina casera no es usar poca sal, sino usarla toda al final. Cuando sazonas únicamente el plato terminado, la sal se queda en la superficie y el interior de los ingredientes sigue soso: notas un golpe salado en la lengua y, debajo, nada. Sazonar por capas significa poner una pizca en cada etapa — la cebolla cuando empieza a sudar, la carne antes de dorarla, el arroz cuando entra el líquido, el guiso a media cocción — para que cada elemento tenga sabor propio antes de juntarse con los demás.

Cada pizca cumple una función distinta. La sal sobre la cebolla le saca agua y la ayuda a caramelizar; la sal sobre la carne cruda disuelve proteínas de superficie y mejora el dorado; la sal en el líquido de cocción penetra desde adentro. Al final el plato lleva la misma cantidad total, pero repartida, y el resultado sabe redondo en lugar de salado. La regla práctica: prueba después de cada capa y agrega poco, porque quitar sal es mucho más difícil que ponerla.

El dorado no es un color, es sabor nuevo

Cuando la superficie de un alimento pasa de pálida a marrón y empieza a oler a tostado, no se está solo quemando: ocurre la reacción de Maillard, la unión entre los aminoácidos y los azúcares del alimento que crea cientos de compuestos aromáticos que antes no existían. Por eso una carne dorada sabe distinta de la misma carne hervida, aunque los ingredientes sean idénticos. En términos prácticos, esta reacción empieza a ser rápida y sabrosa por encima de los 140 °C, una temperatura que el agua nunca alcanza mientras esté presente.

De ahí salen las tres reglas del dorado. Primero, seca la superficie con papel de cocina: mientras haya humedad, la sartén gasta toda su energía en evaporarla y el alimento se cuece en vapor. Segundo, no llenes la sartén; si pones toda la carne de una vez, la temperatura cae, se libera jugo y terminas guisando en lugar de dorar — mejor en dos o tres tandas. Tercero, deja quieto el alimento uno o dos minutos: cada vez que lo mueves interrumpes el contacto que estaba construyendo la costra. Y no botes lo pegado en el fondo: un chorro de vino, caldo o incluso agua desprende ese fondo tostado y lo convierte en salsa.

Cómo rescatar un plato sobresalado o soso

Si te pasaste de sal, olvida el truco de la papa cruda: la papa absorbe líquido, no sal en particular, y apenas cambia la concentración. Lo que sí funciona es diluir y equilibrar. Aumenta el volumen con más del componente sin sal — caldo sin sazonar, agua, tomate, más verdura, más papa o arroz — de modo que la misma sal se reparta en más comida. Después ajusta la percepción: un chorrito de jugo de limón o vinagre y algo de grasa (crema, leche de coco, aceite de oliva, un trozo de mantequilla) hacen que la lengua registre menos el exceso, aunque la sal siga ahí.

El problema contrario, el plato soso, casi nunca se arregla solo con sal. Cuando algo sabe plano, revisa cuatro palancas antes de seguir salando: ácido (limón, vinagre, tomate), umami (salsa de soya, pasta de tomate, un poco de queso curado, hongos secos hidratados, una cucharada de miso), grasa (aceite bueno al final, mantequilla, crema) y frescura (cilantro, perejil, cebollín o ralladura de cítrico apenas antes de servir). En la mayoría de los casos lo que faltaba era acidez, no sal — pruébalo con media cucharadita de vinagre en un guiso aburrido y notarás el cambio de inmediato.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta sal lleva un guiso normal?

No hay una cifra universal porque depende del volumen y de qué tan salados sean los otros ingredientes. Una referencia útil para empezar es alrededor de 1 % del peso total del alimento, es decir unos 10 g de sal por kilo, contando toda la sal del plato. Si usas caldo comprado, salsa de soya, tocino, aceitunas o queso, empieza con la mitad y ajusta al final. Prueba siempre en cuchara aparte y recuerda que un guiso que se va a reducir concentrará su sabor.

¿La sal marina, la kosher y la fina salan distinto?

Por peso salan prácticamente igual: todas son cloruro de sodio. La diferencia está en el volumen, porque los cristales grandes ocupan más espacio. Una cucharadita de sal fina puede contener casi el doble de sal que la misma cucharadita de sal en escamas o kosher, así que cambiar de sal sin ajustar la medida es una causa clásica de platos sobresalados. Lo más seguro es pesar la sal o, si mides por volumen, mantenerte siempre con el mismo tipo.

¿Por qué mi carne suelta agua en vez de dorarse?

Casi siempre por tres razones acumuladas: la sartén no estaba lo bastante caliente, la carne estaba húmeda o fría, o había demasiada en la sartén. Seca bien las piezas con papel, sácalas del refrigerador unos minutos antes, calienta la sartén hasta que el aceite brille y trabaja en tandas que dejen espacio libre entre pieza y pieza. Si aun así suelta líquido, retíralas, sube el fuego, deja evaporar y devuélvelas al final.

Créditos de las fotografías (56)