Tortilla española
La tortilla de patatas: huevo y papa confitada en aceite, cuajada por fuera y jugosa por dentro.
El arroz más famoso de España, cocido al aire libre con pollo, conejo, verduras y azafrán. Dorado, sabroso y coronado por el codiciado socarrat.

La paella es de Valencia y los valencianos lo recuerdan con firmeza: la auténtica nació en la Albufera, cocinada por campesinos al fuego de leña de naranjo con lo que había — pollo, conejo, judía verde, garrofó (una judía blanca plana), tomate, azafrán y el arroz de las marismas. Todo lo demás ('paella' de chorizo, la mixta de carne y marisco) será arroz rico, pero en Valencia tiene otro nombre. Existe hasta una denominación que certifica los diez ingredientes canónicos.
Dos leyes físicas gobiernan el plato: capa de arroz DELGADA (máximo dos dedos — por eso la paellera es ancha y no honda) y prohibido revolver una vez entra el caldo, porque el objetivo es grano suelto y seco, lo contrario del risotto. El premio para el paciente es el socarrat: esa costra dorada y crujiente del fondo que los valencianos rascan con la cuchara como el verdadero tesoro.
Aguanta 2 días refrigerada y — herejía valenciana pero verdad casera — recalienta muy bien en sartén amplia a fuego medio con un chorrito de aceite, que hasta regenera algo de socarrat. Microondas tapada, aceptable. No congeles arroz cocido con carnes si puedes evitarlo: el grano vuelve harinoso.
Bomba absorbe muchísimo caldo sin pasarse (perdona errores). Alternativas: cualquier redondo español (senia, bahía) vigilando el punto, o en su defecto un redondo tipo 'arborio' con menos caldo del indicado. El largo/parboiled no absorbe sabor: es el único prohibido.
Media España usa colorante alimentario amarillo (tradición asumida), pero el azafrán real —unas hebras tostadas e infusionadas en caldo caliente— aporta aroma, no solo color. Para una paella de ocasión, vale sus euros. El cúrcuma cambia el sabor: mejor colorante neutro si no hay azafrán.
Cuando el caldo ya se absorbió, sube el fuego a tope 60–90 segundos escuchando: debe crepitar (arroz friéndose), no oler a quemado. Apaga, tapa con un paño 5 minutos, y el fondo saldrá dorado y crocante. Con olfato atento, la línea entre socarrat y desastre es amplia.
De 80 a 100 gramos de arroz por comensal (100 si es plato único). Con arroz bomba, el triple de su volumen en caldo; con otros redondos, alrededor del doble y medio. Y el caldo entra caliente y de una sola vez: reponer caldo frío a media cocción es de los pecados que el arroz no perdona.
Sí, con la sartén MÁS ancha y baja que tengas: lo que importa es la capa fina de arroz, no el nombre del recipiente. Para más de 4 porciones sin paellera, mejor dos sartenes en paralelo que una olla honda — la olla da arroz meloso, que es otro plato. Con fondo grueso, hasta el socarrat sale digno.
La tortilla de patatas: huevo y papa confitada en aceite, cuajada por fuera y jugosa por dentro.
Sopa fría de tomate, pepino y pimiento, licuada con aceite de oliva.
Cremosas por dentro y crocantes por fuera: una bechamel espesa con jamón, empanada y frita.
Papas fritas crocantes bañadas en una salsa brava picante.