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Gazpacho andaluz

Sopa fría de tomate, pepino y pimiento, licuada con aceite de oliva. El refresco del verano andaluz: hidratante, sano y listo en 10 minutos.

Preparación10 min
Cocción0 min
Reposo2 h
Porciones4 personas
DificultadFácil
Gazpacho andaluz servido
Foto: Juan Emilio Prades Bel · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

El gazpacho es la sopa que se bebe: el aire acondicionado comestible de Andalucía, donde en verano se consume a diario, de jarra en la nevera, en vaso a media tarde o en plato con guarniciones. Desciende de las sopas de pan, aceite y vinagre de los campesinos andaluces (y antes, romanos); el tomate y el pimiento llegaron de América para completarlo tal como lo conocemos.

Su calidad es exactamente la de sus tomates: maduros hasta la exageración, rojos por dentro, de temporada — con tomates de invierno sale agua rosada decepcionante. La emulsión final con aceite de oliva en hilo mientras licúa es lo que da la textura cremosa característica, y el frío profundo (mínimo 2 horas de nevera) es parte de la receta, no un detalle.

Preparación paso a paso

  1. Usa tomates de verdad maduros: deben ceder al apretarlos y oler a tomate en el pedúnculo. Con tomates duros de invernadero el gazpacho sale ácido y aguado, y eso no se arregla después.
  2. Trocea los tomates, el pepino pelado y el pimiento verde sin semillas y ponlos en la licuadora con el ajo sin el germen y la sal.
  3. Licúa 2 minutos a máxima velocidad, más de lo que crees necesario. La licuadora tiene que romper la piel del tomate por completo para que la crema quede lisa y de color rosado claro.
  4. Con el motor en marcha, agrega el aceite de oliva en hilo fino. La mezcla se aclara y espesa: eso es la emulsión, y es lo que le da cuerpo sin nata ni pan.
  5. Suma el vinagre y prueba. El gazpacho frío sabe menos, así que a temperatura ambiente debe parecerte un punto pasado de sal y de ácido. Cuélalo por un chino si lo quieres sedoso.
  6. Refrigera al menos 2 horas, mejor de un día para otro, y sírvelo por debajo de 8 °C con dados de pepino, pimiento y tomate por encima.
El truco de la casa: Sírvelo muy frío: el gazpacho tibio pierde toda su gracia. Mejor de un día para otro.

Variaciones que valen la pena

Conservación y recalentado

En jarra tapada de nevera, 3 días — y el segundo día está mejor, con los sabores casados (revuélvelo, se asienta). Se oxida poco gracias al vinagre. Congela sorprendentemente bien 2 meses en porciones: descongela en nevera y licúa 10 segundos para reemulsionar. En verano andaluz, la jarra permanente es ley doméstica.

Preguntas frecuentes

¿Lleva pan o no lleva pan?

El andaluz tradicional lleva un trozo de pan del día anterior remojado, que da cuerpo y suaviza la acidez. Sin pan queda más ligero y apto para celíacos (así va en esta receta base). Su primo salmorejo cordobés lleva mucho más pan: es crema espesa, no bebida.

¿Se puede hacer sin que repita el pepino/ajo?

Sí: pepino pelado y sin semillas, y ajo sin el germen central (el brote verde interior, culpable principal). Si eres muy sensible, escalda el diente de ajo 30 segundos. Un gazpacho equilibrado no debe dejar huella de vampiro.

¿Qué guarniciones lleva encima?

La clásica 'picada': dados mínimos de tomate, pepino, pimiento, cebolla y picatostes (pan frito). En vaso, va limpio. La versión moderna admite huevo duro picado o virutas de jamón — ya es plato completo de cena de verano.

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