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Nuestro método editorial

Cómo trabajamos, explicado sin rodeos: de dónde sale cada receta, cómo se documenta y se escribe, qué hacemos cuando algo no funciona y de dónde salen las fotografías.

1. De dónde sale la receta

Partimos siempre de la versión tradicional del plato en su país de origen: lo que se cocina en las casas y en las fondas, no la versión simplificada que circula en internet. Contrastamos varias versiones de una misma receta —la del recetario clásico, la de la abuela, la del restaurante— y buscamos qué tienen en común. Ese denominador común es la receta base que publicamos; las diferencias se convierten en la sección de variaciones.

2. Escrita para una cocina doméstica normal

Todas las recetas están redactadas asumiendo una cocina corriente: estufa de cuatro puestos, horno común, sartenes normales. Nada de abatidores, sopletes profesionales ni hornos de convección industrial. Cuando un plato solo sale bien con equipo que la mayoría no tiene —un tandoor, un trompo de pastor, una paellera de leña—, lo decimos claramente y explicamos la mejor adaptación casera posible, sin fingir que el resultado es idéntico.

Por eso las instrucciones no se apoyan solo en el reloj, sino en señales sensoriales: cómo se ve, suena y huele el plato cuando está en su punto. Un tiempo de cocción depende de tu estufa, del grosor de tu sartén y de la humedad del día; una señal sensorial no. Cuando indicamos temperaturas concretas (del aceite, del horno, del interior de una carne) son las temperaturas de referencia de la técnica, y en materia de seguridad alimentaria seguimos siempre el criterio conservador.

3. Los errores se explican, no se esconden

Los puntos donde una receta suele fallar —la masa que se agrieta, la salsa que se corta, el capeado que se desprende, el arroz que se apelmaza— no se omiten para que el texto quede más limpio. Se investigan, se explica la causa y se convierten en una advertencia dentro del paso correspondiente o en una pregunta frecuente. Buena parte de las secciones "por qué me pasó esto" del sitio existe precisamente porque son los fallos que más se repiten en las cocinas de casa.

4. Ingredientes y sustitutos

Muchos de nuestros lectores viven lejos del país de la receta. Por eso, cuando un ingrediente es difícil de conseguir, investigamos qué sustituto se usa de verdad —empezando por lo que hace la propia diáspora de ese país— y explicamos exactamente qué cambia: si el resultado es equivalente, si es distinto pero bueno, o si sencillamente no vale la pena hacerlo sin ese ingrediente. Preferimos decirte "esta receta necesita guascas de verdad" antes que venderte un reemplazo que no funciona.

5. Correcciones

Si una receta tiene un error, queremos saberlo. Cada mensaje que llega a distrittcustom@gmail.com contando qué pasó en una cocina real se revisa, y cuando corregimos algo actualizamos la fecha de la receta. Es un recetario vivo: se corrige y se mejora con el tiempo.

Sobre las fotografías

Seamos transparentes: hoy ninguna fotografía del sitio es propia. Todas las imágenes que ilustran las recetas provienen de Wikimedia Commons y de otros repositorios de licencia libre (dominio público, CC0 y licencias Creative Commons con atribución). En la página de cada receta aparece al pie de la foto el nombre de su autor, la licencia concreta y el enlace al archivo original, tal como exigen esas licencias.

Que la foto sea de terceros significa que ilustra el plato, no que sea el resultado exacto de esta receta: pueden verse diferencias de montaje o de guarnición respecto a lo que describimos. Nuestro objetivo es ir sustituyéndolas por fotografías propias, y cuando eso ocurra lo indicaremos en el crédito de cada imagen.