Paella valenciana
El arroz más famoso de España, cocido al aire libre con pollo, conejo, verduras y azafrán.
Cremosas por dentro y crocantes por fuera: una bechamel espesa con jamón, empanada y frita. La tapa española que desaparece de la mesa en segundos.
La croqueta llegó de Francia (croquette) como aprovechamiento elegante de sobras, y España la adoptó hasta volverla suya del todo: hoy es la tapa por la que se juzga a un bar y a una abuela, con campeonatos nacionales de croquetas y listas anuales de 'la mejor croqueta de jamón de España'. Su estándar es exigente: interior líquido-cremoso que casi quema, corteza fina que cruje.
Todo el juego está en la bechamel: muy cocinada (10 minutos mínimo tras añadir la leche, para matar el sabor a harina cruda), muy espesa en caliente para volverse cremosa al freír, y con el jamón sofrito antes en la mantequilla para que toda la masa sepa a jamón. El frío intermedio —mínimo 3 horas de nevera antes de formar— no es paso opcional: es el que hace posible todo lo demás.
La masa aguanta 2 días refrigerada tapada a contacto, y las croquetas formadas y empanizadas son campeonas del congelador (3 meses): fríelas directo del freezer a 170 °C, un minuto más de lo habitual. Fritas son de comer al momento — recalentadas pierden la magia del contraste. Toda casa española seria tiene bolsa de croquetas congeladas.
Tres culpables: bolas con grietas o mal cerradas (el empanizado debe sellar completo), aceite tibio (deben entrar a 175–180 °C y en tandas pequeñas), o masa demasiado blanda. La doble capa de huevo y pan en las que se agrietan al formar es el seguro antifugas.
Los taquitos y recortes cerca del hueso —más baratos que las lonchas— son ideales: sabor concentrado. Serrano de calidad va perfecto; el ibérico eleva el resultado a otra división. El truco extra: infusiona la leche tibia con un hueso de jamón o recortes 15 minutos antes de hacer la bechamel.
Sin gluten: harina de arroz o maicena en la bechamel y panko sin gluten fuera — funcionan muy bien. Al horno/freidora de aire quedan correctas (200 °C, 12–15 minutos, rociadas de aceite) aunque el interior fluye menos: la fritura sigue siendo el estándar de oro.
El arroz más famoso de España, cocido al aire libre con pollo, conejo, verduras y azafrán.
La tortilla de patatas: huevo y papa confitada en aceite, cuajada por fuera y jugosa por dentro.
Sopa fría de tomate, pepino y pimiento, licuada con aceite de oliva.
Papas fritas crocantes bañadas en una salsa brava picante.