Sancocho de pollo
La sopa que reúne a la familia colombiana: pollo, yuca, plátano y papa en un caldo con todo el sabor del hogao y el cilantro.
Cebolla larga aparece en 35 recetas de Receta Mundial. Descubre todos los platos que puedes preparar con cebolla larga.
La cebolla es el arranque de media cocina mundial, y su punto de cocción es un idioma: transparente para bases suaves, dorada para sofritos profundos, caramelizada (paciencia, 30+ minutos) para el birista del biryani. Cruda en pluma, remojada 10 minutos en agua fría, pierde la agresividad.
La morada es más suave y luce en crudo (ceviche, ensalada griega); la blanca/amarilla aguanta mejor la cocción larga. Guárdalas fuera de la nevera, lejos de las papas.
Debe sentirse pesada y muy dura al apretar, con la piel seca y crujiente y el cuello firme y cerrado. Si el cuello cede o está húmedo, se está pudriendo desde adentro. Descarta las que tengan brote verde asomando, manchas negras polvorientas o zonas blandas en la raíz. La blanca y la amarilla soportan mejor la cocción larga y son las de sofrito; la morada es más suave y dulce, y luce en crudo. Según el país la vas a pedir como cebolla cabezona, cebolla perla o simplemente cebolla de bulbo.
Enteras se guardan a temperatura ambiente, en un sitio oscuro, seco y con circulación de aire, y duran de 1 a 2 meses. Nunca las pongas junto a las papas: el intercambio de humedad y gases acelera que ambas se dañen. La cebolla partida sí va a la nevera, en recipiente hermético para que no perfume todo, y se usa en 7 a 10 días. Picada o caramelizada se congela muy bien en porciones planas hasta 3 meses, y va directo a la olla sin descongelar. Si una capa exterior se puso babosa, quítala y usa el resto.
El puerro reemplaza a la cebolla en sofritos y sopas con un sabor más suave y dulce; la chalota es más fina y aromática, ideal en salsas. Para terminar un plato en crudo, el cebollín cumple. La cebolla en polvo sirve en adobos secos, alrededor de una cucharada por cebolla mediana, pero no puede hacer la base de un guiso porque no aporta cuerpo ni humedad. Lo que no tiene reemplazo es la cebolla caramelizada de verdad: ningún atajo consigue ese dulzor.
Está en más recetas que ningún otro ingrediente del sitio: sancocho, ajiaco, tacos al pastor, ceviche, lomo saltado, pabellón, encebollado, llapingachos, feijoada, risotto y tortilla española, entre muchas otras. Su punto de cocción es un idioma: transparente para bases suaves, dorada para sofritos profundos, y caramelizada de verdad tras 30 a 45 minutos a fuego medio bajo, no los 10 minutos que prometen muchas recetas. El otro error clásico es no enjuagar la cebolla morada del ceviche: unos minutos en agua fría con sal le quitan la agresividad sin quitarle el crujido.
Dato de cocina: Meter la cebolla 15 o 30 minutos a la nevera antes de picarla y usar un cuchillo bien afilado reduce mucho las lágrimas, porque un filo limpio rompe menos células y libera menos del compuesto azufrado que irrita los ojos.
La sopa que reúne a la familia colombiana: pollo, yuca, plátano y papa en un caldo con todo el sabor del hogao y el cilantro.
El plato más contundente de Colombia: frijoles, arroz, carne molida, chicharrón, huevo, plátano maduro, arepa y aguacate en un solo banquete antioqueño.
La sopa insignia de Bogotá: pollo y tres tipos de papa en un caldo aromatizado con guascas, servido con crema, alcaparras y aguacate.
Crocantes empanadas de maíz amarillo rellenas de papa y carne, doradas en aceite.
El taco más famoso de México: cerdo marinado en achiote y chiles, con piña, cebolla y cilantro sobre tortilla de maíz.
El guacamole mexicano de verdad: aguacate machacado con cilantro, cebolla, chile y limón.
Tortillas bañadas en salsa de chile guajillo, rellenas de pollo y coronadas con queso, crema y cebolla.
El caldo festivo de México: maíz pozolero y cerdo en un caldo de chiles, servido con lechuga, rábano, orégano y limón.
El plato bandera del Perú: pescado fresco curado en limón con ají, cebolla morada y cilantro.
El encuentro perfecto entre Perú y China: lomo de res salteado al wok con cebolla, tomate y soya, servido con papas fritas y arroz.
Pollo deshebrado en una crema dorada de ají amarillo, pan y nueces.
El plato nacional de Venezuela: carne mechada, arroz blanco, caraotas negras y plátano frito.
El caldo curativo del Ecuador: atún fresco con yuca y un encurtido de cebolla y tomate.
Tortillas de papa rellenas de queso, doradas en la plancha hasta quedar crocantes.
Empanadas al horno rellenas de carne jugosa, cebolla, huevo y aceitunas, con su repulgue característico.
Un guiso de carne y pollo cubierto por una pasta dorada de choclo molido.
El plato nacional de Brasil: un guiso oscuro y profundo de frijoles negros con varios cortes de cerdo.
Capas de pasta, ragú de carne y bechamel, gratinadas hasta dorar.
Arroz cremoso italiano cocido lentamente con caldo y vino, con hongos salteados y parmesano.
La tortilla de patatas: huevo y papa confitada en aceite, cuajada por fuera y jugosa por dentro.
Cremosas por dentro y crocantes por fuera: una bechamel espesa con jamón, empanada y frita.
El guiso provenzal de verduras: berenjena, calabacín, pimiento y tomate cocidos lentamente con hierbas.
La horiatiki auténtica: tomate, pepino, cebolla, aceitunas y un bloque de feta, sin lechuga.
Brochetas griegas de pollo marinado en limón, ajo y orégano, asadas hasta dorar.
Pollo marinado en yogur y especias en una salsa cremosa de tomate.
El guiso de lentejas que se come a diario en India: cremoso, especiado y terminado con un sofrito aromático de comino.
Triángulos crocantes rellenos de papa especiada con guisantes, fritos hasta dorar.
Croquetas crocantes de garbanzo y hierbas, fritas hasta dorar.
Sémola esponjosa coronada con un guiso de verduras y garbanzos perfumado con especias.
Un guiso marroquí cocido lentamente con limón confitado, aceitunas y especias cálidas.
El desayuno caldoso de los Andes colombianos: leche, agua y huevos pochados con cilantro.
El guiso patrio de Argentina: maíz, zapallo, porotos y carnes cocidos lentamente hasta quedar espesos.
Las empanadas chilenas de horno: masa rellena de carne, cebolla, huevo, aceituna y pasa.
El salgadinho más querido de Brasil: una masa rellena de pollo cremoso, con forma de muslito, empanada y frita.
Arroz basmati aromático cocido en capas con pollo especiado y cebolla caramelizada.