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🇲🇽 México

Chiles rellenos

Chiles poblanos rellenos de queso, capeados en huevo y bañados en salsa de tomate. Un clásico mexicano de fiesta, suave y reconfortante.

Preparación30 min
Cocción25 min
Porciones4 personas
DificultadDifícil
Chiles rellenos servido
Foto: Skyler Lewis (w:en:User:Double.reed) · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

El chile relleno es alta cocina de casa mexicana: un poblano asado y pelado, relleno de queso, envuelto en una nube de huevo batido y frito hasta dorar. Es pariente directo del chile en nogada (el platillo barroco de la independencia), pero en versión de todos los días. El poblano es la elección perfecta: grande, carnoso, de picor suave y con ese sabor verde profundo que se intensifica al fuego.

Los dos momentos técnicos que definen el resultado: el asado (la piel debe ampollarse por completo y sudar en bolsa para pelarse sin pelear) y el capeado (claras a punto de nieve firme, yemas integradas con suavidad, y el chile enharinado para que el huevo se agarre). Si es tu primera vez, haz un chile de prueba antes de capear toda la tanda.

Preparación paso a paso

  1. Asa los chiles poblanos directamente sobre la llama, o bajo el grill del horno a 250 °C, girándolos con pinzas 8-10 minutos, hasta que la piel esté negra y ampollada por todos lados.
  2. Métete los chiles en una bolsa cerrada o un bol tapado durante 10 minutos: el vapor despega la piel sola.
  3. Frota la piel quemada con los dedos bajo un hilo de agua fría y retírala. No los peles con cuchillo ni los dejes en remojo o se aguadan.
  4. Haz un corte en forma de T de 5 cm en un costado, saca las semillas con cuidado de no romper las paredes y sécalos por dentro y por fuera con papel de cocina. Un chile húmedo rechaza el capeado.
  5. Rellénalos con bastones de queso Oaxaca sin llegar al borde y cierra el corte con uno o dos palillos.
  6. Calienta 3 cm de aceite en una sartén honda a 175 °C: una gota de capeado debe subir enseguida y dorarse en unos 40 segundos.
  7. Bate las claras con una pizca de sal a punto de nieve firme; al levantar la batidora debe formarse un pico que apenas se dobla en la punta. Incorpora las yemas de una en una con movimientos envolventes, sin bajar el aire.
  8. Enharina cada chile sacudiendo el exceso, sostenlo por el tallo y báñalo en el capeado hasta cubrirlo por completo.
  9. Fríelos de uno o dos a la vez, bañándolos con aceite caliente a cucharadas, 2-3 minutos por lado, hasta que estén dorados e inflados. Escúrrelos sobre rejilla, no sobre papel: en papel se ablandan por debajo.
  10. Retira los palillos y sírvelos sobre un espejo de salsa de tomate caliente, nunca ahogados: la salsa va debajo para que el capeado siga crujiente.
El truco de la casa: Batir bien las claras es lo que hace el capeado esponjoso: si se bajan, el rebozado queda plano.

Variaciones que valen la pena

Conservación y recalentado

Los chiles asados y pelados aguantan 3 días refrigerados y hasta 2 meses congelados (así puedes adelantar la parte más laboriosa). Ya capeados y fritos, refrigera máximo 2 días y recalienta en horno a 180 °C dentro de la salsa: el capeado absorbe el caldillo y queda estilo 'chile ahogado', diferente pero delicioso.

Preguntas frecuentes

¿Cómo hago para que el capeado no se desprenda al freír?

Tres seguros: seca perfectamente el chile después de pelarlo, enharínalo en capa fina (la harina es el pegamento) y fríe en aceite bien caliente bañando el chile con cucharadas de aceite por encima antes de voltear una sola vez.

¿El chile poblano pica?

Normalmente es suave, pero es traicionero: uno de cada tantos sale bravo. Retirar venas y semillas al hacer la abertura reduce casi todo el picor. Si cocinas para niños, prueba una tirita de cada chile antes de rellenar.

¿Puedo hacerlos sin capear?

Sí: los 'chiles rellenos ligeros' van asados, rellenos y gratinados al horno con la salsa. Pierdes la nube de huevo pero ganas rapidez y un plato menos pesado. La receta de la salsa de tomate es la misma.

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