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Vegetariano

Recetas sin carne, llenas de sabor. 37 recetas de todo el mundo.

Cocina sin carne con identidad propia — no versiones recortadas de platos con carne. El mundo lleva siglos haciéndolo bien: el hummus y el falafel del Levante, el dal indio, la pasta italiana, las arepas y cachapas del trópico. Proteína vegetal, técnica de verdad y sabor completo.

Las 37 recetas de esta categoría

Colombia · 25 min

Arepas con queso

La arepa colombiana de todos los días: dorada por fuera y con queso costeño fundido por dentro.

México · 10 min

Guacamole auténtico

El guacamole mexicano de verdad: aguacate machacado con cilantro, cebolla, chile y limón.

México · 15 min

Quesadillas

Tortilla doblada con queso fundido, dorada en el comal.

Venezuela · 35 min

Cachapa de maíz

Una tortilla gruesa y dulce de maíz tierno, doblada con queso de mano que se derrite dentro.

Ecuador · 60 min + reposo

Llapingachos

Tortillas de papa rellenas de queso, doradas en la plancha hasta quedar crocantes.

Argentina · 10 min + reposo

Chimichurri

La salsa que acompaña todo asado argentino: perejil, ajo, ají y vinagre en aceite.

Chile · 55 min

Sopaipillas

Discos de masa con zapallo, fritos hasta quedar dorados.

Brasil · 40 min

Pão de queijo

Panecitos de queijo crocantes por fuera y elásticos por dentro, hechos con almidón de yuca.

Estados Unidos · 45 min

Mac and cheese

Macarrones bañados en una salsa de queso cremosa y gratinados al horno.

Italia · 37 min + reposo

Pizza margherita

La pizza napolitana original: masa fina, salsa de tomate, mozzarella y albahaca fresca.

Italia · 45 min

Risotto de hongos

Arroz cremoso italiano cocido lentamente con caldo y vino, con hongos salteados y parmesano.

Italia · 15 min

Pesto genovés

La salsa verde de Génova: albahaca, piñones, ajo, parmesano y aceite de oliva.

España · 50 min

Tortilla española

La tortilla de patatas: huevo y papa confitada en aceite, cuajada por fuera y jugosa por dentro.

España · 10 min + reposo

Gazpacho andaluz

Sopa fría de tomate, pepino y pimiento, licuada con aceite de oliva.

Francia · 75 min

Ratatouille

El guiso provenzal de verduras: berenjena, calabacín, pimiento y tomate cocidos lentamente con hierbas.

Francia · 25 min + reposo

Crepes

Finísimas y versátiles: la masa francesa que se rellena de dulce o salado.

Grecia · 10 min

Ensalada griega

La horiatiki auténtica: tomate, pepino, cebolla, aceitunas y un bloque de feta, sin lechuga.

Grecia · 15 min + reposo

Tzatziki

La salsa griega de yogur con pepino, ajo y eneldo.

China · 20 min

Arroz frito

El arroz frito al wok del restaurante chino: grano suelto salteado con huevo, vegetales y soya.

India · 45 min

Dal de lentejas

El guiso de lentejas que se come a diario en India: cremoso, especiado y terminado con un sofrito aromático de comino.

India · 85 min + reposo

Samosas

Triángulos crocantes rellenos de papa especiada con guisantes, fritos hasta dorar.

India · 40 min + reposo

Pan naan

El pan plano indio, suave y esponjoso, dorado con burbujas y pincelado con mantequilla de ajo.

Medio Oriente · 15 min

Hummus

La crema de garbanzos del Medio Oriente: suave, con tahini, limón y ajo, regada con aceite de oliva.

Medio Oriente · 45 min + reposo

Falafel

Croquetas crocantes de garbanzo y hierbas, fritas hasta dorar.

Colombia · 60 min

Arroz con coco

El arroz insignia de la costa Caribe: dulce-salado, con el caramelo del titoté.

México · 55 min

Chiles rellenos

Chiles poblanos rellenos de queso, capeados en huevo y bañados en salsa de tomate.

Estados Unidos · 35 min

Cornbread

El pan de maíz sureño: dorado, ligeramente dulce y con miga húmeda.

Italia · 75 min

Ñoquis de papa

Almohaditas suaves de papa y harina que se derriten en la boca, bañadas en salsa de tomate o mantequilla y salvia.

Japón · 20 min

Sopa miso

El caldo japonés de cada día: dashi suave con pasta miso, tofu y alga wakame.

Medio Oriente · 20 min + reposo

Tabbouleh

La ensalada libanesa de perejil, bulgur, tomate y menta, aliñada con limón y aceite.

De dónde sale la proteína cuando no hay carne

Las fuentes principales son cuatro y todas están en cualquier mercado: las legumbres (lentejas, garbanzos, frijoles, arvejas partidas), la soya y sus derivados (tofu, tempeh, edamame), los lácteos y huevos si tu dieta los incluye, y los frutos secos y semillas. A ellos se suman cereales y pseudocereales con aporte apreciable como la quinua, la avena y el trigo, y preparaciones concentradas como el seitán, que es gluten de trigo. Media taza de lentejas cocidas, un bloque de tofu firme o una taza de garbanzos aportan una cantidad de proteína comparable a una porción modesta de carne.

Sobre la vieja idea de combinar legumbre y cereal: es cierto que sus perfiles de aminoácidos se complementan — las legumbres son ricas en lisina y bajas en metionina, y los cereales al revés — pero no hace falta que aparezcan en el mismo plato ni en la misma hora. Basta con que la dieta del día sea variada. Dicho eso, esas combinaciones existen en casi todas las cocinas del mundo porque además saben bien: arroz con frijoles, hummus con pan pita, dal con arroz, arepa con caraotas, cuscús con garbanzos.

Umami sin carne: la despensa que lo cambia todo

Lo que se echa de menos en muchos platos vegetarianos no es proteína sino umami, ese sabor sabroso y persistente que aporta la carne. Se consigue con una despensa concreta: hongos secos hidratados y su agua de remojo colada, pasta de tomate dorada un par de minutos hasta que cambie de color, tomates secos, salsa de soya o tamari, miso, levadura nutricional, algas como el kombu y el nori, aceitunas, alcaparras, ajo asado y quesos curados. Muchos de estos ingredientes se usan en cantidades pequeñas, así que una compra rinde meses.

A la despensa súmale técnica. Asar las verduras a 200-220 °C en lugar de hervirlas concentra sus azúcares y tuesta los bordes; caramelizar cebolla despacio durante 25 o 30 minutos construye una base dulce y profunda; tostar las especias enteras en seco antes de molerlas multiplica su aroma; dorar el tofu o los garbanzos hasta que crujan cambia la textura de todo el plato. Si comes queso, ten presente que algunos quesos curados tradicionales se elaboran con cuajo animal — revisa la etiqueta si eso te importa, porque hoy existen versiones con cuajo microbiano de casi todos.

Legumbres y tofu: cómo lograr que queden bien

Las legumbres secas rinden mucho más y saben mejor que las de lata, pero exigen orden. Remójalas de 8 a 12 horas en abundante agua; poner sal en el remojo ayuda a ablandar la piel, al contrario de lo que se suele decir. Cocínalas a fuego suave y tapadas, y añade el tomate, el vinagre o el limón solo al final, porque el medio ácido endurece la piel y puede alargar la cocción durante horas. Las lentejas y las arvejas partidas no necesitan remojo y se cocinan en 20 a 40 minutos según el tipo. Los frijoles rojos secos deben hervir con fuerza al menos 10 minutos al inicio de la cocción antes de bajar el fuego.

Para el tofu, elige el firme o extrafirme si vas a saltear o freír, y el sedoso para cremas, salsas y postres. Prensa el bloque firme entre dos platos con algo de peso durante 15 a 30 minutos para sacarle agua; cuanto más seco, mejor dora. Córtalo en cubos, sécalo, pásalo por una cucharada de almidón de maíz y dóralo en sartén caliente sin moverlo hasta que forme costra. Marina siempre después de dorar, no antes, porque el tofu absorbe mejor cuando ya perdió agua y porque un marinado húmedo impide que se forme la costra.

Preguntas frecuentes

¿Cómo reemplazo el huevo en repostería?

Depende de qué función cumpla el huevo. Para dar humedad y ligar en panes, muffins y brownies funciona bien media banana madura, 60 g de puré de manzana o 3 cucharadas de yogur por huevo. Para ligar en preparaciones saladas o galletas, mezcla 1 cucharada de linaza o chía molida con 3 de agua y deja reposar 10 minutos hasta que gelifique. Lo que no se reemplaza fácil es el huevo batido que aporta estructura y aire, como en un merengue o un bizcocho muy esponjoso; ahí conviene buscar una receta pensada sin huevo desde el principio.

¿El caldo de verduras da tan buen sabor como el de pollo?

Da un sabor distinto, más ligero y vegetal, pero puede ser igual de sabroso si lo construyes bien. Dora las verduras antes de añadir agua, incorpora hongos secos o alga kombu, no lo cocines más de una hora y ajusta la sal al final. Un remate de miso o salsa de soya fuera del fuego lo acerca mucho a la profundidad que se busca en un caldo de carne.

¿Cómo hago que una ensalada sea una comida completa?

Con cuatro componentes: una base de hojas o verdura, una fuente de proteína (garbanzos, lentejas, tofu dorado, queso, huevo), algo de almidón que dé saciedad (quinua, papa, arroz, pan tostado) y una grasa con sabor en el aliño (aceite de oliva, tahini, aguacate, frutos secos). Agrega siempre algo crocante y algo ácido para que no se sienta monótona. Aliña justo antes de servir, o llévala aparte si es para el trabajo.

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