Ensalada griega
La horiatiki auténtica: tomate, pepino, cebolla, aceitunas y un bloque de feta, sin lechuga.
La salsa griega de yogur con pepino, ajo y eneldo. Fresca y cremosa, perfecta para untar en pan pita o acompañar carnes a la parrilla.
El tzatziki es la salsa que refresca todo lo que toca: yogur griego espeso, pepino escurrido, ajo, eneldo y aceite. Su linaje viaja por el imperio otomano (el cacık turco es primo directo) hasta las mesas de taberna griega, donde acompaña souvlaki, pan pita, verduras fritas y cualquier cosa a la brasa. Es el mediador oficial entre el carbón y el paladar.
Es simple, no facilona: el pepino tiene que escurrirse hasta la última lágrima (rallado, salado y estrujado con las manos o en paño limpio), porque su agua es el enemigo que convierte el tzatziki en sopa. El yogur debe ser griego de verdad —espeso, colado, entero— y el reposo de 30 minutos en nevera es el que casa el ajo con todo lo demás.
Tapado en la nevera dura 3 días — el ajo se acentúa día a día (avisado quedas) y algo de agua se separa: revuélvela o escúrrela. No se congela jamás (el yogur se corta en gránulos). Sácalo 10 minutos antes de servir: muy frío, sus sabores se esconden.
Que diga 'colado' o 'griego' y tenga 5%+ de grasa: los 'estilo griego' con espesantes y 0% dan tzatziki magro y ácido. Plan B con yogur natural común: cuélalo tú, 2 horas en colador con paño o filtro de café sobre un bol, y sale yogur griego honesto.
La taberna griega no tiene miedo (2 dientes por bol es normal), pero el crudo se intensifica con el reposo: empieza con uno rallado fino. Truco diplomático: macéralo 10 minutos en el jugo de limón antes de mezclar — pica menos y perfuma igual.
Grecia usa mayormente eneldo (a veces con menta), el cacık turco prefiere menta seca. Ambos son deliciosos: eneldo para pescados y souvlaki, menta para cordero y falafel. Fresco siempre que puedas; seco funciona a media dosis.
La horiatiki auténtica: tomate, pepino, cebolla, aceitunas y un bloque de feta, sin lechuga.
Brochetas griegas de pollo marinado en limón, ajo y orégano, asadas hasta dorar.
La arepa colombiana de todos los días: dorada por fuera y con queso costeño fundido por dentro.
Plátano verde frito dos veces hasta quedar dorado por fuera y suave por dentro.