Ensalada griega
La horiatiki auténtica: tomate, pepino, cebolla, aceitunas y un bloque de feta, sin lechuga.
Las recetas más representativas de Grecia, explicadas paso a paso. 3 platos típicos para cocinar en casa.
La cocina griega es la dieta mediterránea en su versión más luminosa: aceite de oliva generoso, verduras de huerta, yogur espeso, hierbas, limón y el mar siempre cerca. Comer griego es comer fresco, compartido y sin complicaciones.
De su mesa tomamos tres pilares: la horiatiki auténtica (sin lechuga, con el feta en bloque), el tzatziki que refresca todo lo que toca y el souvlaki marinado en limón y orégano — la parrilla más antigua del Mediterráneo.
La horiatiki auténtica: tomate, pepino, cebolla, aceitunas y un bloque de feta, sin lechuga.
La salsa griega de yogur con pepino, ajo y eneldo.
Brochetas griegas de pollo marinado en limón, ajo y orégano, asadas hasta dorar.
Con estos ingredientes en casa puedes cocinar la mayoría de las recetas de esta página. Anotamos dónde conseguirlos y con qué reemplazarlos si vives lejos.
Es el paso que decide si tu tzatziki es una salsa o una sopa. Se ralla el pepino grueso, se mezcla con una cucharadita de sal, se deja reposar en un colador entre 15 y 30 minutos y luego se exprime con las manos o dentro de un paño hasta sacar toda el agua posible: sorprende cuánta suelta. Solo entonces se mezcla con el yogur, el ajo, el aceite y un chorro de vinagre o limón. Reposa una hora antes de servir para que el ajo se integre.
La marinada griega básica es aceite de oliva, jugo de limón, ajo machacado, orégano seco, sal y pimienta, y sirve para pollo, cerdo, cordero, pescado y verduras. Con carnes tiernas como la pechuga de pollo, no la extiendas más allá de dos a cuatro horas: el ácido del limón empieza a alterar la textura de la superficie y la carne se vuelve pastosa. Para cerdo o cordero puedes ir hasta la noche entera.
La ensalada griega de pueblo se aliña en el bol, no en el plato, y en un orden concreto: verduras cortadas en trozos grandes y rústicos, sal, orégano, luego el aceite de oliva y, si acaso, unas gotas de vinagre de vino. El feta va encima en bloque, sin mezclar, para que cada bocado lo encuentre entero. Se sirve a temperatura ambiente, nunca fría de refrigerador, porque el tomate frío pierde casi todo su aroma.
El tzatziki es la primera receta obvia: quince minutos, tres ingredientes principales y un resultado que acompaña carnes, verduras asadas, pan y hasta papas al horno. La ensalada griega es igual de fácil, pero solo vale la pena en temporada de tomate, así que cocínala en verano y con tomates que huelan a tomate. El souvlaki de pollo cierra el círculo y es el plato que convierte estas dos recetas en una comida completa: marina la carne por la mañana, ásala en parrilla o sartén de hierro por la noche y arma el pan con tzatziki, tomate y cebolla. Con eso ya tienes una mesa griega entera y ningún ingrediente difícil de conseguir.
La horiatiki tradicional no lleva lechuga. Sus ingredientes son tomate maduro, pepino, cebolla roja, pimiento verde, aceitunas Kalamata, alcaparras en algunas islas, orégano seco, aceite de oliva y un bloque de feta encima. La versión con lechuga es una adaptación de restaurante fuera de Grecia. Si la haces sin lechuga por primera vez, notarás que el plato depende por completo de la calidad del tomate: en invierno, mejor elige otra ensalada.
Con dos medidas. La primera es escurrir el pepino rallado con sal y exprimirlo bien antes de incorporarlo. La segunda es usar yogur griego realmente colado; si el tuyo es líquido, cuélalo unas horas en un paño. Además, ralla el ajo en lugar de picarlo, para que se disuelva, y agrega el aceite en último lugar, removiendo. Si aun así te queda flojo, refrigéralo una hora: espesa notablemente al enfriarse.
Busca primero otro queso de oveja en salmuera: el bryndza, el queso de oveja búlgaro o incluso un feta danés (de vaca, más cremoso y menos salado) cumplen la función. Si solo tienes queso fresco de vaca, tipo panela o queso fresco latino, salalo ligeramente y déjalo 20 minutos con un chorrito de limón para acercarte a la acidez. Lo que conviene evitar es el feta desmenuzado en bolsa, que es seco y harinoso y no da la textura cremosa que hace bueno a este queso.