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🇮🇹 Italia

Pesto genovés

La salsa verde de Génova: albahaca, piñones, ajo, parmesano y aceite de oliva. Fresca y aromática, lista en 10 minutos para vestir cualquier pasta.

Preparación10 min
Cocción5 min
Porciones4 porciones
DificultadFácil
Pesto genovés servido
Foto: AlfonsoLucifredi · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

El pesto genovés es la salsa más famosa que jamás ha tocado el fuego: albahaca joven de Génova (la DOP exige la de Pra', de hoja pequeña y sin nota de menta), piñones, ajo, parmesano, pecorino y aceite ligur, machacados — 'pestare', de ahí el nombre — en mortero de mármol. Los genoveses llevan siglos untándolo en trofie, trenette y hasta en el minestrone.

En casa mandan la practicidad y el procesador, y el resultado es excelente si respetas al enemigo número uno: el calor. Las cuchillas calientan y oxidan la albahaca (pesto negro y amargo), así que se trabaja en pulsos cortos, con el vaso y las cuchillas fríos de nevera si el día está caluroso. El queso entra al final, a mano, para conservar textura.

Preparación paso a paso

  1. Tuesta los piñones en una sartén seca a fuego bajo 3-4 minutos, moviéndolos, hasta que estén dorados y suelten aroma a mantequilla. Déjalos enfriar antes de usarlos.
  2. Lava la albahaca y sécala hoja por hoja con un trapo. El agua que quede oxida el pesto y lo pone marrón en pocas horas.
  3. Pon la albahaca, los piñones, el ajo sin el germen central y la sal en el procesador y dale pulsos cortos, parando a bajar la mezcla de las paredes. El calor de la fricción es lo que ennegrece: pulsos, nunca marcha continua.
  4. Sin dejar los pulsos, agrega el aceite de oliva en hilo hasta tener una pasta verde brillante en la que todavía se distingan trozos de hoja.
  5. Incorpora el queso parmesano rallado a mano con una espátula y prueba la sal. Para servirlo con pasta, afloja el pesto en el bol con dos cucharadas del agua de cocción y mézclalo fuera del fuego: cocinar el pesto lo amarga.
El truco de la casa: No proceses de más: el pesto se calienta y se oxida con la fricción. Pulsa en tandas cortas y queda más verde.

Variaciones que valen la pena

Conservación y recalentado

En frasco con capa de aceite cubriendo la superficie, una semana en nevera. Su mejor destino a largo plazo es la cubetera: cubos de pesto congelados (sin el queso, agrégalo al usar) duran 6 meses y convierten cualquier martes en primavera. Jamás lo dejes a temperatura ambiente horas: la albahaca y el ajo son delicados.

Preguntas frecuentes

¿Cómo evito que el pesto se ponga negro?

Frío y rapidez: vaso del procesador refrigerado, pulsos de 2–3 segundos, y el aceite en hilo al final. Algunas casas escaldan la albahaca 5 segundos y la enfrían en hielo (fija el verde brillante a costa de un matiz de frescura). Y siempre: capa de aceite encima al guardar.

¿Puedo cambiar los piñones? Son carísimos.

Los genoveses fruncirán el ceño, pero nueces, almendras peladas o marañón (cajú) hacen pestos deliciosos por un tercio del precio. Tuéstalos apenas. La albahaca y el buen aceite son los que no aceptan sustituto.

¿Cómo se usa con la pasta correctamente?

El pesto NUNCA se cocina: se pone en el bol de servir, se afloja con una o dos cucharadas del agua de cocción, y ahí se revuelca la pasta caliente escurrida. Al fuego pierde aroma, se oxida y la grasa se separa. La tradición genovesa agrega papa y judías verdes cocidas con la pasta.

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