Sancocho de pollo
La sopa que reúne a la familia colombiana: pollo, yuca, plátano y papa en un caldo con todo el sabor del hogao y el cilantro.
Ajo aparece en 33 recetas de Receta Mundial. Descubre todos los platos que puedes preparar con ajo.
Pocas cosas cambian tanto un plato como el estado del ajo: crudo es picante y frontal (chimichurri, toum), dorado es dulce y profundo (sofritos), quemado es amargo y arruina todo — sácalo del fuego apenas dore.
Cómpralo en cabeza dura y pesada, guárdalo fuera de la nevera, y quítale el germen central (el brote verde) cuando lo uses crudo: es el culpable de que 'repita'. El ajo pre-picado de frasco pierde casi todo el aroma.
Elige cabezas duras y pesadas para su tamaño, con la piel apretada y seca, sin brotes verdes asomando ni dientes que cedan al apretar. Una cabeza liviana suele estar deshidratada por dentro y sabrá a poco. Descarta manchas oscuras o polvo grisáceo bajo la piel: es moho. El ajo criollo, de dientes más pequeños y desiguales, casi siempre tiene más carácter que el ajo chino grande y uniforme. Evita el ajo pelado en frasco con agua o aceite: pierde casi todo el aroma y cambia la textura del sofrito.
La cabeza entera se guarda a temperatura ambiente, en un lugar oscuro y aireado, y aguanta de 3 a 5 meses. En la nevera se estropea: brota más rápido y toma textura gomosa. Los dientes ya pelados sí van refrigerados en frasco cerrado y duran alrededor de una semana. Ojo con el ajo en aceite casero: es un ambiente sin oxígeno donde puede crecer Clostridium botulinum, así que nunca lo dejes fuera de la nevera; refrigéralo y consúmelo en pocos días, o congélalo. Picado se congela perfecto en cubetera con un poco de aceite.
El ajo en polvo funciona en adobos secos y marinadas: alrededor de un octavo de cucharadita equivale a un diente, pero no sirve para un sofrito, porque no dora ni aporta cuerpo. El ajo granulado se comporta parecido y se quema menos. En preparaciones crudas como el chimichurri o el hummus, la sustitución simplemente no existe: sin ajo fresco es otra salsa. Los ajos negros o confitados aportan dulzor y profundidad, no picor. Si te cae pesado, quítale el germen verde del centro y úsalo picado grueso, que suelta menos.
Aparece en la mitad del recetario: base del sancocho y de los patacones, protagonista del chimichurri y del pesto genovés, crudo en el tzatziki y el hummus, dorado en el arroz frito y el chow mein, y frito en el tadka del dal de lentejas. El error casi universal es quemarlo. El ajo pasa de dorado a amargo en cuestión de segundos y ese amargo ya no se arregla. En un sofrito va después de la cebolla, no antes, y solo 30 a 60 segundos antes de agregar los líquidos. En salteados a fuego violento, mételo con los demás ingredientes ya en el wok.
Dato de cocina: El tamaño del corte cambia la intensidad: entero y aplastado apenas perfuma, en láminas da sabor medio, y picado muy fino o en pasta con sal es lo más agresivo, porque cuantas más células rompes, más compuestos picantes se liberan.
La sopa que reúne a la familia colombiana: pollo, yuca, plátano y papa en un caldo con todo el sabor del hogao y el cilantro.
El plato más contundente de Colombia: frijoles, arroz, carne molida, chicharrón, huevo, plátano maduro, arepa y aguacate en un solo banquete antioqueño.
Crocantes empanadas de maíz amarillo rellenas de papa y carne, doradas en aceite.
Plátano verde frito dos veces hasta quedar dorado por fuera y suave por dentro.
El taco más famoso de México: cerdo marinado en achiote y chiles, con piña, cebolla y cilantro sobre tortilla de maíz.
Tortillas bañadas en salsa de chile guajillo, rellenas de pollo y coronadas con queso, crema y cebolla.
El caldo festivo de México: maíz pozolero y cerdo en un caldo de chiles, servido con lechuga, rábano, orégano y limón.
El encuentro perfecto entre Perú y China: lomo de res salteado al wok con cebolla, tomate y soya, servido con papas fritas y arroz.
Pollo deshebrado en una crema dorada de ají amarillo, pan y nueces.
El plato nacional de Venezuela: carne mechada, arroz blanco, caraotas negras y plátano frito.
Milanesa crocante cubierta de salsa de tomate, jamón y queso gratinado.
La salsa que acompaña todo asado argentino: perejil, ajo, ají y vinagre en aceite.
El plato nacional de Brasil: un guiso oscuro y profundo de frijoles negros con varios cortes de cerdo.
La salsa verde de Génova: albahaca, piñones, ajo, parmesano y aceite de oliva.
El arroz más famoso de España, cocido al aire libre con pollo, conejo, verduras y azafrán.
Sopa fría de tomate, pepino y pimiento, licuada con aceite de oliva.
El guiso provenzal de verduras: berenjena, calabacín, pimiento y tomate cocidos lentamente con hierbas.
La salsa griega de yogur con pepino, ajo y eneldo.
Brochetas griegas de pollo marinado en limón, ajo y orégano, asadas hasta dorar.
Un tazón humeante de fideos en caldo sabroso con cerdo, huevo marinado y cebollín.
Empanaditas japonesas de cerdo y col, doradas por un lado y al vapor por el otro.
El arroz frito al wok del restaurante chino: grano suelto salteado con huevo, vegetales y soya.
Fideos chinos salteados al wok con vegetales crocantes y salsa de soya.
El guiso de lentejas que se come a diario en India: cremoso, especiado y terminado con un sofrito aromático de comino.
El pan plano indio, suave y esponjoso, dorado con burbujas y pincelado con mantequilla de ajo.
La crema de garbanzos del Medio Oriente: suave, con tahini, limón y ajo, regada con aceite de oliva.
Croquetas crocantes de garbanzo y hierbas, fritas hasta dorar.
Pollo marinado en especias del Medio Oriente, dorado y servido en pan con ajo y vegetales.
Un guiso marroquí cocido lentamente con limón confitado, aceitunas y especias cálidas.
El guiso patrio de Argentina: maíz, zapallo, porotos y carnes cocidos lentamente hasta quedar espesos.
El salgadinho más querido de Brasil: una masa rellena de pollo cremoso, con forma de muslito, empanada y frita.
Pan tostado frotado con ajo y coronado con tomate fresco, albahaca y aceite de oliva.
Arroz basmati aromático cocido en capas con pollo especiado y cebolla caramelizada.