Arepas con queso
La arepa colombiana de todos los días: dorada por fuera y con queso costeño fundido por dentro.
Crocantes empanadas de maíz amarillo rellenas de papa y carne, doradas en aceite. El antojo callejero más querido, con ají picante al lado.
A diferencia de casi todas sus primas latinoamericanas, la empanada colombiana clásica es de masa de maíz y va frita, no horneada. El resultado es una cáscara delgada, dorada y crujiente que suena al morderla — y ese sonido es, para cualquier colombiano, sinónimo de esquina, de salida de misa y de ají casero en frasco reutilizado. El relleno tradicional del interior del país es sencillo: guiso de papa con carne, perfumado con el infaltable hogao.
El desafío técnico está en la masa: sin gluten que la sostenga, hay que amasarla al punto justo de humedad y sellarla sin grietas para que no se abra en el aceite. El truco del plástico (estirar y cerrar la empanada entre dos láminas de bolsa) que usamos en los pasos no es opcional: es la técnica que usan las señoras que llevan décadas haciéndolas.
Ya fritas pierden encanto rápido: recaliéntalas en horno o freidora de aire a 180 °C por 6–8 minutos (nunca microondas, las ablanda). Mejor plan: congela las empanadas armadas y crudas hasta 3 meses, y fríelas directo del congelador agregando 2 minutos al tiempo.
Tres causas: bordes mal sellados (presiona con los dedos y repasa con un tenedor), aire atrapado junto al relleno, o aceite demasiado frío que las empapa antes de formar costra. El aceite debe estar a 180 °C: una bolita de masa debe subir burbujeando de inmediato.
Puedes (200 °C, 25 minutos, pintadas con aceite), pero cambia el carácter: la masa de maíz frita es lo que define a esta empanada. Si buscas horno, considera hacer empanadas de masa de trigo tipo argentinas.
Con ají picante casero (cilantro, cebolla, limón y ají) y una gaseosa fría, o con guacamole criollo. En muchos pueblos las sirven con limón para exprimir encima.
La arepa colombiana de todos los días: dorada por fuera y con queso costeño fundido por dentro.
La sopa que reúne a la familia colombiana: pollo, yuca, plátano y papa en un caldo con todo el sabor del hogao y el cilantro.
El plato más contundente de Colombia: frijoles, arroz, carne molida, chicharrón, huevo, plátano maduro, arepa y aguacate en un solo banquete antioqueño.
La sopa insignia de Bogotá: pollo y tres tipos de papa en un caldo aromatizado con guascas, servido con crema, alcaparras y aguacate.