Crepes
Finísimas y versátiles: la masa francesa que se rellena de dulce o salado.
El guiso provenzal de verduras: berenjena, calabacín, pimiento y tomate cocidos lentamente con hierbas. Colorido, sano y lleno del sol del sur de Francia.
La ratatouille es el verano de la Provenza en una olla: berenjena, calabacín, pimiento, tomate y hierbas cocidos lentamente en aceite de oliva. Fue comida campesina de Niza (los 'ratatouilles' eran guisos toscos de soldado) hasta que la cocina francesa la refinó — y una película de Pixar la volvió el plato francés más famoso del planeta, en su versión de láminas en espiral ('confit byaldi') que es en realidad una reinterpretación moderna.
La discusión técnica francesa es si las verduras se cocinan juntas o por separado, y esta receta toma el camino serio: cada verdura salteada primero por su lado (la berenjena absorbe, el calabacín suelta agua, el pimiento endulza — tiempos distintos) y luego reunidas para el guiso final. Es la diferencia entre un plato de texturas nítidas y una papilla marrón.
Nació para el día siguiente: 5 días en la nevera mejorando cada uno, gracias al aceite y la acidez del tomate. Congela muy bien (3 meses) aunque pierde algo de textura — destino ideal: salsas para pasta o base de shakshuka con huevos. Recalienta suave o sírvela al tiempo; el microondas la trata bien.
Con las berenjenas modernas (menos amargas que las de antes) ya no es imprescindible, pero salarlas 20 minutos sigue teniendo ventaja: pierden agua, absorben menos aceite y quedan más cremosas. Si tienes tiempo, hazlo; si no, cocínalas a fuego más fuerte y sin miedo al aceite.
Las dos y una tercera: caliente como plato o guarnición, a temperatura ambiente al estilo provenzal de verano (mejora su sabor), y fría de nevera al día siguiente sobre pan tostado. Es de los pocos guisos realmente triestacionales.
Huevo (pochado o frito encima), arroz o cuscús, pescado blanco a la plancha, o queso de cabra gratinado. En Provenza también es relleno de tartas saladas y compañera oficial del cordero.
Finísimas y versátiles: la masa francesa que se rellena de dulce o salado.
Una crema de vainilla sedosa bajo una capa de azúcar caramelizada que cruje al romperla.
La arepa colombiana de todos los días: dorada por fuera y con queso costeño fundido por dentro.
La sopa que reúne a la familia colombiana: pollo, yuca, plátano y papa en un caldo con todo el sabor del hogao y el cilantro.