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Croquetas de jamón

Cremosas por dentro y crocantes por fuera: una bechamel espesa con jamón, empanada y frita. La tapa española que desaparece de la mesa en segundos.

Preparación40 min
Cocción15 min
Porciones20 croquetas
DificultadDifícil

La croqueta llegó de Francia (croquette) como aprovechamiento elegante de sobras, y España la adoptó hasta volverla suya del todo: hoy es la tapa por la que se juzga a un bar y a una abuela, con campeonatos nacionales de croquetas y listas anuales de 'la mejor croqueta de jamón de España'. Su estándar es exigente: interior líquido-cremoso que casi quema, corteza fina que cruje.

Todo el juego está en la bechamel: muy cocinada (10 minutos mínimo tras añadir la leche, para matar el sabor a harina cruda), muy espesa en caliente para volverse cremosa al freír, y con el jamón sofrito antes en la mantequilla para que toda la masa sepa a jamón. El frío intermedio —mínimo 3 horas de nevera antes de formar— no es paso opcional: es el que hace posible todo lo demás.

Preparación paso a paso

  1. Derrite la mantequilla, sofríe el jamón y agrega la harina; cocina 2 minutos.
  2. Vierte la leche caliente poco a poco batiendo hasta una bechamel muy espesa; cocina 10 minutos.
  3. Extiende la masa en una fuente, cúbrela y refrigera mínimo 3 horas (clave para que se manejen).
  4. Forma cilindros, pásalos por huevo y pan rallado.
  5. Fríe en aceite caliente hasta dorar; escurre sobre papel.
El truco de la casa: La masa debe enfriarse bien antes de formar las croquetas: caliente es imposible de manejar.

Variaciones que valen la pena

Conservación y recalentado

La masa aguanta 2 días refrigerada tapada a contacto, y las croquetas formadas y empanizadas son campeonas del congelador (3 meses): fríelas directo del freezer a 170 °C, un minuto más de lo habitual. Fritas son de comer al momento — recalentadas pierden la magia del contraste. Toda casa española seria tiene bolsa de croquetas congeladas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mis croquetas explotan al freír?

Tres culpables: bolas con grietas o mal cerradas (el empanizado debe sellar completo), aceite tibio (deben entrar a 175–180 °C y en tandas pequeñas), o masa demasiado blanda. La doble capa de huevo y pan en las que se agrietan al formar es el seguro antifugas.

¿Qué jamón uso, serrano o ibérico? ¿Y los recortes?

Los taquitos y recortes cerca del hueso —más baratos que las lonchas— son ideales: sabor concentrado. Serrano de calidad va perfecto; el ibérico eleva el resultado a otra división. El truco extra: infusiona la leche tibia con un hueso de jamón o recortes 15 minutos antes de hacer la bechamel.

¿Puedo hacerlas sin gluten o al horno?

Sin gluten: harina de arroz o maicena en la bechamel y panko sin gluten fuera — funcionan muy bien. Al horno/freidora de aire quedan correctas (200 °C, 12–15 minutos, rociadas de aceite) aunque el interior fluye menos: la fritura sigue siendo el estándar de oro.

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