Ceviche peruano
El plato bandera del Perú: pescado fresco curado en limón con ají, cebolla morada y cilantro.
Proteína, grano andino y vegetales frescos en un solo plato balanceado. Ideal para meal prep, inspirado en la quinua de los Andes.
La quinua alimentó a los Andes durante 5.000 años antes de que el mundo fitness la descubriera: los incas la llamaban chisaya mama, la madre de todos los granos, y la ciencia moderna les dio la razón — es uno de los pocos alimentos vegetales con proteína completa, con los nueve aminoácidos esenciales. Este bowl la devuelve a su contexto peruano acompañándola de pollo, palta y limón.
Es una receta de fórmula, no de rigidez: base de hoja verde, grano cocido y suelto, proteína jugosa, grasa buena y vinagreta ácida. Domina la fórmula y tendrás almuerzos de semana infinitos. El único paso técnico que no perdona es lavar la quinua antes de cocerla.
La quinua cocida aguanta 4 días refrigerada y congela muy bien en porciones (2 meses). El bowl armado sin vinagreta ni aguacate, 3 días. Recalienta solo la quinua y el pollo si lo prefieres tibio — la espinaca y el tomate van siempre frescos.
Sus granos vienen recubiertos de saponinas, compuestos amargos y jabonosos que la planta usa como defensa. Enjuágala en colador fino bajo el chorro 30 segundos, frotando con los dedos, hasta que el agua no haga espuma. Sin este paso, amarga.
Proporción 1:2 (una taza de quinua, dos de agua), fuego bajo tapado 15 minutos y —clave— 5 minutos de reposo fuera del fuego antes de soltarla con tenedor. Está lista cuando el grano muestra su 'colita' en espiral.
Sí: quinua, pollo y tomate aguantan 3–4 días en recipientes separados o armados. Guarda la vinagreta en frasco aparte y el aguacate córtalo al momento. Cinco bowls del domingo resuelven la semana.
El plato bandera del Perú: pescado fresco curado en limón con ají, cebolla morada y cilantro.
El encuentro perfecto entre Perú y China: lomo de res salteado al wok con cebolla, tomate y soya, servido con papas fritas y arroz.
Pollo deshebrado en una crema dorada de ají amarillo, pan y nueces.
Papas cocidas bañadas en una crema picante de ají amarillo y queso.