Ceviche peruano
El plato bandera del Perú: pescado fresco curado en limón con ají, cebolla morada y cilantro.
Las recetas más representativas de Perú, explicadas paso a paso. 6 platos típicos para cocinar en casa.
Perú vive uno de los momentos gastronómicos más celebrados del planeta: su despensa (más de 3.000 variedades de papa, ajíes únicos, pescado frío del Pacífico) se cruzó durante siglos con las cocinas española, africana, china y japonesa, y de esos matrimonios nacieron el ceviche, el lomo saltado y el ají de gallina.
Estas recetas traen ese repertorio a tu cocina con los trucos que lo hacen posible lejos de Lima: qué pescado elegir para el ceviche, cómo lograr el fuego del wok chifa en una sartén y con qué reemplazar el ají amarillo sin perder el alma del plato.
El plato bandera del Perú: pescado fresco curado en limón con ají, cebolla morada y cilantro.
El encuentro perfecto entre Perú y China: lomo de res salteado al wok con cebolla, tomate y soya, servido con papas fritas y arroz.
Pollo deshebrado en una crema dorada de ají amarillo, pan y nueces.
Papas cocidas bañadas en una crema picante de ají amarillo y queso.
Una terrina fría de papa amarilla con ají y limón, rellena de pollo o atún con mayonesa y aguacate.
Proteína, grano andino y vegetales frescos en un solo plato balanceado.
Con estos ingredientes en casa puedes cocinar la mayoría de las recetas de esta página. Anotamos dónde conseguirlos y con qué reemplazarlos si vives lejos.
Es el jugo resultante de mezclar limón, sal, ají, cebolla y los jugos del pescado, y es donde vive el sabor del ceviche. Se prepara en frío, sobre hielo o con el bol dentro de otro con hielo, y se sirve casi de inmediato. El orden importa: primero se sala el pescado, después entra el limón. Sala en dos tiempos y prueba, porque el limón apaga la percepción de sal y es fácil quedarse corto.
La herencia china de la cocina peruana se resume en el lomo saltado: sartén o wok al máximo, carne muy seca antes de entrar, y cocción por tandas. Si metes todo junto, la carne suelta agua y hierve en vez de dorarse. La cebolla y el tomate entran al final para que queden crocantes, y el vinagre y la salsa de soja se agregan al borde caliente del sartén para que se evaporen y perfumen.
La papa se cuece con cáscara, se pela en caliente y se prensa mientras está tibia; en frío se vuelve gomosa. Se amasa con pasta de ají amarillo, limón y aceite hasta que quede sedosa y elástica. Se arma en capas dentro de un aro o de un molde forrado con plástico, se presiona bien para que no queden huecos, y se refrigera al menos una hora antes de desmoldar.
Empieza por la papa a la huancaína: se hace en veinte minutos, no necesita técnica y te obliga a comprar el ají amarillo, que es la única compra realmente indispensable de esta cocina. Con esa misma pasta de ají ya puedes encarar la causa limeña y el ají de gallina sin ingredientes nuevos. Deja el ceviche para cuando tengas pescado de confianza y ganas de comer en el momento, porque no espera. Y si lo que quieres es un plato de sartén rápido para un martes, el lomo saltado es la puerta más ancha: quince minutos, fuego alto y arroz al lado.
En el ceviche limeño moderno, muy poco: entre 2 y 5 minutos. El limón no cocina, desnaturaliza las proteínas de la superficie, y si lo dejas 20 o 30 minutos el pescado se pone opaco, seco y con textura calcárea. Corta el pescado en cubos de unos 2 cm, sala, agrega el ají y la cebolla, incorpora el limón, mezcla y sirve enseguida. Si te gusta más pasado, sube a 10 minutos, pero no más.
La opción más honesta es buscarla en frasco por internet, porque dura meses refrigerada y con un frasco haces varias recetas. Si necesitas improvisar hoy: asa dos pimientos amarillos hasta que la piel se ampolle, pélalos, licúalos con medio ají picante amarillo o naranja sin semillas, una pizca de cúrcuma y una cucharadita de aceite. Obtendrás el color y una base frutal; ajusta el picante al final, que es lo más fácil de corregir.
Busca un pescado blanco, magro y de carne firme: corvina, lubina, mero, róbalo, dorada o incluso tilapia de buena procedencia. Evita pescados grasos como el salmón o la caballa, que se desarman en el ácido. Por seguridad alimentaria, para consumo en crudo se recomienda pescado que haya sido congelado previamente a temperaturas muy bajas, tal como se vende el pescado etiquetado para sushi; pregunta en la pescadería, que es la fuente más confiable.