Milanesa napolitana
Milanesa crocante cubierta de salsa de tomate, jamón y queso gratinado.
Perejil picado aparece en 5 recetas de Receta Mundial. Descubre todos los platos que puedes preparar con perejil picado.
El perejil liso (italiano) es el que cocina: más aroma y mejor picado que el crespo decorativo. Es el ALMA del chimichurri y del tabbouleh — donde no es adorno sino ingrediente principal por volumen.
Pícalo seco (húmedo se magulla y ennegrece) y con cuchillo afilado. Los tallos, atados, perfuman caldos. Se conserva como ramo en agua o envuelto en papel húmedo dentro de bolsa: dos semanas fácil.
El liso o italiano es el que cocina: más aroma y se pica limpio en vez de magullarse. El crespo aguanta mejor el transporte y decora, pero sabe bastante menos. Busca verde intenso, tallos tiesos y ni una hoja amarilla o babosa; huele el manojo antes de comprarlo. En el mercado se confunde con el cilantro: el perejil tiene hojas más puntiagudas y menos redondeadas, y huele verde y ligeramente pimentoso, mientras que el cilantro huele cítrico y penetrante. Llevarse el equivocado es el error clásico y transforma cualquier receta.
Trátalo como flores: corta la base de los tallos, ponlo en un frasco con 2 o 3 cm de agua, cúbrelo flojo con una bolsa y refrigéralo; así dura hasta 2 semanas cambiando el agua cada 2 o 3 días. La alternativa es enrollarlo en papel de cocina apenas húmedo dentro de una bolsa: 1 semana. Lávalo justo antes de usar, nunca antes de guardar, porque el agua atrapada lo pudre. Picado se congela en cubetera con aceite de oliva para guisos, aunque no sirve para chimichurri ni tabbouleh, donde la textura importa. El perejil seco es otro producto, mucho más débil.
El cilantro no lo sustituye: cambia el plato por completo. Las hojas tiernas de apio y el culantro o recao aportan un verde parecido en guisos. En el chimichurri argentino no hay reemplazo real; en el tabbouleh tampoco, porque ahí el perejil no acompaña sino que es el ingrediente principal por volumen, con el bulgur en papel secundario. Si te falta perejil para decorar, el cebollín cumple; si te falta para el tabbouleh, mejor cambia de receta.
Es el alma del chimichurri, entra en grandes cantidades a la masa del falafel dándole su color verde interior, y es la base del tabbouleh. También refresca guisos largos si se agrega al final. El error más común es tratarlo como adorno en recetas donde es el ingrediente central, y quedarse corto: un tabbouleh lleva manojos, no ramitas. El segundo error es picarlo mojado y con cuchillo desafilado, lo que lo machaca, lo pone negro y lo hace saber a pasto; sécalo bien y usa cuchillo filoso.
Dato de cocina: Los tallos tienen tanto o más aroma que las hojas: van al caldo, al procesador del falafel o al fondo del guiso, y las hojas se reservan para lo que se ve y se come fresco.
Milanesa crocante cubierta de salsa de tomate, jamón y queso gratinado.
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Croquetas crocantes de garbanzo y hierbas, fritas hasta dorar.
El salgadinho más querido de Brasil: una masa rellena de pollo cremoso, con forma de muslito, empanada y frita.
La ensalada libanesa de perejil, bulgur, tomate y menta, aliñada con limón y aceite.