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🇺🇸 Estados Unidos

Alitas Buffalo

Alitas crocantes bañadas en salsa picante con mantequilla, servidas con aderezo de queso azul y apio. El snack deportivo número uno de EE. UU.

Preparación15 min
Cocción45 min
Porciones4 personas
DificultadMedia
Alitas Buffalo servido
Foto: Willis Lam · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons

Las alitas Buffalo tienen partida de nacimiento: Anchor Bar, Buffalo, Nueva York, 1964 — Teressa Bellissimo friendo alitas sobrantes y bañándolas en salsa picante con mantequilla para los amigos de su hijo. Sesenta años después son el alimento oficial del Super Bowl (los americanos comen más de mil millones de alitas ese fin de semana) y la salsa 'buffalo' es una categoría en sí misma.

La fórmula original es de dos pasos que no se negocian: alitas MUY crocantes (aquí, horneadas con el truco de secarlas y empolvarlas en maicena, que deshidrata la piel) y la salsa emulsionada de mantequilla con hot sauce de cayena. El acompañamiento ortodoxo — apio y aderezo de queso azul — existe para apagar el fuego entre alita y alita.

Preparación paso a paso

  1. Separa las alitas por la articulación en dos partes y descarta la punta, o guárdala para caldo. Cocinadas enteras quedan disparejas.
  2. Sécalas una a una con papel de cocina, obsesivamente. El agua de la piel se convierte en vapor, y el vapor es lo contrario de lo crocante.
  3. Mézclalas en un bol con la maicena, sal y pimienta hasta que queden cubiertas por un polvo blanco apenas visible.
  4. Acomódalas sobre una rejilla dentro de la bandeja, sin que se toquen, para que el aire caliente circule también por debajo.
  5. Hornea a 220 °C 40 minutos, volteándolas a los 20. Están listas cuando la piel está inflada, seca y dorada y suena crujiente al golpearla con la pinza; el interior debe marcar al menos 74 °C.
  6. Derrite la mantequilla a fuego bajo y bátela con la salsa picante hasta emulsionar en una salsa naranja y brillante, sin que se separe.
  7. Pasa las alitas calientes a un bol grande, vierte la salsa encima y agita el bol un par de veces hasta cubrirlas. Sirve enseguida con bastones de apio y aderezo de queso azul, que están ahí para bajar el picante.
El truco de la casa: Secar las alitas y la pizca de maicena son el truco para que queden crocantes sin freír.

Variaciones que valen la pena

Conservación y recalentado

Ya salseadas son de comer al momento: la salsa ablanda la piel en media hora. Alitas horneadas SIN salsa aguantan 3 días refrigeradas y recuperan crocante en horno fuerte o freidora de aire (8 minutos a 200 °C) — salsea después de recalentar. La salsa buffalo dura una semana en frasco refrigerado; caliéntala suave y emulsiona batiendo.

Preguntas frecuentes

¿De verdad quedan crocantes al horno sin freír?

Sí, con tres condiciones: alitas secadas con papel a conciencia, mezcladas con maicena y algo de polvo de hornear (sube el pH de la piel y acelera el dorado), y horno fuerte (220 °C) sobre rejilla para que el aire circule debajo. La piel queda delgada y crujiente, muy cerca de la fritura.

¿Qué salsa picante es 'la correcta'?

Frank's RedHot es la histórica (es literalmente la del Anchor Bar). Cualquier salsa de cayena estilo Luisiana funciona: ácida, picante medio, sin dulzor. Las salsas tipo tabasco (más ácidas y bravas) o sriracha (dulce) cambian el perfil.

¿Ranch o queso azul?

El debate nacional americano. Buffalo ortodoxo = queso azul, y su amargor lácteo de verdad contrasta con el picante. El ranch es el favorito popular moderno. Tener ambos en la mesa es diplomacia correcta.

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