Pollo tikka masala
Pollo marinado en yogur y especias en una salsa cremosa de tomate.
Las recetas más representativas de India, explicadas paso a paso. 5 platos típicos para cocinar en casa.
La India cocina con la despensa de especias más sofisticada del planeta y una técnica propia — el tadka, las masalas, el dum — que convierte ingredientes humildes en platos monumentales. Es también la meca vegetariana: nadie hace más con una legumbre.
Estas recetas recorren lo esencial: el tikka masala cremoso, el dal de cada día con su tadka chisporroteante, las samosas de fritura paciente, el naan de sartén ardiente y el biryani de fiesta con su cocción sellada.
Pollo marinado en yogur y especias en una salsa cremosa de tomate.
El guiso de lentejas que se come a diario en India: cremoso, especiado y terminado con un sofrito aromático de comino.
Triángulos crocantes rellenos de papa especiada con guisantes, fritos hasta dorar.
El pan plano indio, suave y esponjoso, dorado con burbujas y pincelado con mantequilla de ajo.
Arroz basmati aromático cocido en capas con pollo especiado y cebolla caramelizada.
Con estos ingredientes en casa puedes cocinar la mayoría de las recetas de esta página. Anotamos dónde conseguirlos y con qué reemplazarlos si vives lejos.
Consiste en calentar ghee o aceite en un cazo pequeño y freír en él especias enteras —comino, mostaza negra, chile seco, hojas de curry, a veces una pizca de asafétida— durante segundos, hasta que chisporrotean y sueltan su aroma, para volcarlo después sobre el dal ya cocido. No es una decoración: es una capa de sabor añadida al final que transforma un puré de lentejas correcto en un plato con relieve. El sonido y el olor te dicen cuándo está: en cuanto las semillas saltan, viértelo.
Es el paso más importante y el que más se salta la gente con prisa. La cebolla se dora bien, se suman el jengibre, el ajo, las especias molidas y el tomate, y se cocina removiendo entre 10 y 20 minutos, hasta que la mezcla se compacta, se oscurece y el aceite se separa visiblemente por los bordes. Esa separación es la señal objetiva de que la base está lista. Antes de ese punto, todo curry sabe a especia cruda y a tomate ácido.
El biryani se termina con la olla sellada —tradicionalmente con una tira de masa, en casa con papel aluminio bajo la tapa— y a fuego muy bajo, o sobre una plancha difusora, entre 20 y 30 minutos. El vapor no escapa: el arroz termina de cocinarse con la humedad del guiso y absorbe los aromas del azafrán, el ghee y las especias. Después se deja reposar 10 minutos antes de destapar y se remueve con cuidado, desde el fondo, para no romper los granos.
El dal de lentejas es la mejor primera receta india: cuesta poco, se hace con lenteja roja en menos de media hora y te enseña el tadka, que es la técnica más característica y más agradecida de esta cocina. Después ve por el pollo tikka masala, donde practicarás la otra técnica esencial, cocinar la masala hasta que suelte el aceite. Con esas dos aprendidas, el resto del recetario se abre solo. El pan naan en sartén de hierro es un extra que vale mucho la pena y no requiere horno especial. Y deja el biryani para cuando quieras cocinar con tiempo: no es difícil, pero son varias etapas y merece que las hagas sin apuro.
No. El tandoor aporta calor muy alto y seco desde todos los lados, y eso se puede imitar razonablemente en casa. Marina el pollo en yogur con jengibre, ajo, limón y especias al menos cuatro horas, ensártalo en brochetas dejando espacio entre trozos y ásalo bajo el gratinador del horno al máximo, en la posición más alta, girándolo una vez. También funciona muy bien una sartén de hierro humeante o una parrilla. Lo que buscas son bordes chamuscados: ese punto de quemado es parte del sabor.
Porque la base no se cocinó lo suficiente. Las especias molidas necesitan freírse en grasa para liberar sus aromas, y el tomate necesita tiempo para perder su acidez. Cocina la masala hasta que el aceite se separe por los bordes, aunque tarde veinte minutos: no hay atajo. El segundo error frecuente es añadir la garam masala al principio, cuando su lugar es el final. Y el tercero, poca grasa: los curries indios llevan más aceite del que parece razonable, y es precisamente lo que vehicula el sabor.
Usa yogur entero, no desnatado, y a temperatura ambiente. Bátelo hasta que quede completamente liso antes de incorporarlo. Retira la olla del fuego, añade dos o tres cucharadas de la salsa caliente al yogur mientras remueves, y solo entonces vuelca la mezcla en la olla. Después, cocina a fuego muy bajo y sin dejar que hierva. Si quieres seguridad extra, mezcla el yogur con una cucharadita de harina de garbanzo o de maicena, que estabiliza las proteínas y evita que se separen.