Enchiladas rojas
Tortillas bañadas en salsa de chile guajillo, rellenas de pollo y coronadas con queso, crema y cebolla.
Queso fresco aparece en 4 recetas de Receta Mundial. Descubre todos los platos que puedes preparar con queso fresco.
El queso fresco latino (costeño, campesino, panela, cotija según el país) aporta sal y textura sin fundir en hilos: se desmorona sobre enchiladas y elotes, rellena llapingachos y arepas, se licúa en la huancaína.
Cada receta sugiere el equivalente local — la familia es intercambiable con ajustes de sal. Consérvalo en su suero o envuelto en papel dentro de recipiente: una semana de nevera. Si necesitas hebra fundida, esta familia no es: busca mozzarella u Oaxaca.
Cambia de nombre según el país: costeño y campesino en Colombia, panela y queso fresco en México, cotija cuando está más seco y salado, queso llanero o de mano en Venezuela, quesillo en Centroamérica. Debe verse blanco mate, húmedo pero no nadando en suero, y oler a leche limpia; el olor ácido y los bordes amarillentos delatan que ya lleva días. Debe ceder al apretarlo y a la vez desmoronarse limpio. Si viene al vacío, fíjate en cuánto líquido soltó. Y toma nota de la sal: el cotija y los añejos salan bastante más, así que hay que ajustar la sal del plato.
Refrigerado y en su propio suero, o en un recipiente con agua ligeramente salada que se cambia cada 2 días, para que no se reseque. Una vez abierto, de 5 a 7 días es un límite razonable: es la misma humedad que lo hace rico la que lo daña más rápido que a un queso madurado. No lo dejes fuera del frío más de un par de horas. Se congela mal, porque vuelve arenoso y quebradizo, así que congélalo solo si va destinado a un relleno cocido. Botarlo ante cualquier moho es lo correcto: en un queso fresco el moho no se corta, se descarta.
Dentro de la familia se intercambian ajustando la sal: panela por campesino por queso blanco. El feta desalado -remojado en agua 20 minutos- reemplaza bien al cotija sobre un elote. La ricotta salata y el paneer indio funcionan cuando el queso va a la sartén. La mozzarella no es sustituto: se funde y estira, que es exactamente lo contrario de lo que se le pide a un queso fresco. Si la receta lo lleva licuado, como la salsa huancaína, el requesón o la ricotta se acercan más que cualquier queso duro.
Se desmorona sobre las enchiladas rojas y sobre el elote callejero, se licúa con ají amarillo en la papa a la huancaína y rellena los llapingachos ecuatorianos. También va dentro de arepas y sobre frijoles. El error más común es esperar que se funda: se ablanda, se dora y hasta se tuesta por fuera, pero conserva su forma, así que una quesadilla hecha solo con queso fresco no va a estirarse. Si quieres las dos cosas, mézclalo con un queso de pasta hilada.
Dato de cocina: No se estira al calentarse porque su cuajada, más ácida y mucho más húmeda que la de un queso madurado, no llega a formar las hebras de una mozzarella: se ablanda pero mantiene la forma, y eso es justamente lo que permite dorar un llapingacho en la sartén sin que se desarme.
Tortillas bañadas en salsa de chile guajillo, rellenas de pollo y coronadas con queso, crema y cebolla.
Papas cocidas bañadas en una crema picante de ají amarillo y queso.
Tortillas de papa rellenas de queso, doradas en la plancha hasta quedar crocantes.
Mazorca cocida untada de mayonesa, queso, chile y limón.