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🇲🇦 Recetas de Marruecos

Las recetas más representativas de Marruecos, explicadas paso a paso. 2 platos típicos para cocinar en casa.

La cocina marroquí es lenta, perfumada y hospitalaria: tagines que se cocinan sin prisa bajo su cono de barro, cuscús de los viernes en familia, especias medidas con memoria — ras el hanout, azafrán, jengibre — y el contraste dulce-salado como firma de la casa.

Dos recetas capturan esa esencia: el cuscús con verduras que enseña a tratar la sémola grano a grano, y el tagine de pollo con limón confitado y aceitunas — el plato que huele a medina y se moja con pan, como manda la tradición.

Las 2 recetas de Marruecos

Marruecos · 95 min

Tagine de pollo

Un guiso marroquí cocido lentamente con limón confitado, aceitunas y especias cálidas.

La despensa de la cocina marroquí

Con estos ingredientes en casa puedes cocinar la mayoría de las recetas de esta página. Anotamos dónde conseguirlos y con qué reemplazarlos si vives lejos.

Ras el hanout
Significa literalmente lo mejor de la tienda, y es una mezcla que cada especiero compone a su manera: puede llevar desde doce hasta más de treinta ingredientes, entre ellos jengibre, cúrcuma, canela, pimienta, cardamomo, clavo, nuez moscada y pétalos de rosa. Por eso no hay dos iguales, y por eso conviene comprarla en una especiería con buena rotación en lugar de en un supermercado. Se agrega temprano, con el sofrito, para que se cocine en la grasa.
Limones confitados
Limones fermentados en sal durante semanas, hasta que la piel se vuelve tierna, traslúcida y de sabor intenso, salado y floral. Se usa la piel, enjuagada y picada, y se descarta la pulpa, que está muy salada. Son la firma del tagine de pollo con aceitunas. Se consiguen en tiendas de Medio Oriente o se hacen en casa con limones, sal gruesa y su propio jugo. Su sabor no se reemplaza con limón fresco, aunque en emergencia se usa ralladura con una pizca de sal.
Sémola de trigo para cuscús
El cuscús no es un cereal sino sémola de trigo duro humedecida y enrollada en gránulos. El de grano medio es el más versátil. Casi todo el que se vende fuera de Marruecos es precocido o instantáneo, lo que permite hidratarlo en agua caliente en cinco minutos. El tradicional, sin precocer, se cuece al vapor tres veces y da un grano incomparablemente más ligero. Revisa el paquete para saber cuál tienes.
Azafrán y jengibre molido
El azafrán en hebras y el jengibre en polvo son la pareja clásica de los tagines de pollo, junto con la cúrcuma para reforzar el color. El azafrán se infusiona en un poco de agua tibia o caldo unos minutos antes de sumarlo, para que suelte color y aroma. El jengibre molido, a diferencia del fresco, aporta un picor cálido y seco que es característico del perfil marroquí.
Aceitunas verdes
Para el tagine se usan aceitunas verdes carnosas y poco amargas, tipo picholine o beldi. Se añaden en los últimos 10 o 15 minutos, para que no dominen el guiso ni se ablanden en exceso. Si las tuyas están muy saladas, enjuágalas y, si hace falta, escáldalas un minuto en agua hirviendo antes de usarlas.
Ciruelas pasas, dátiles y almendras
El contraste dulce-salado es una firma de esta cocina, especialmente en los tagines de cordero. Las ciruelas pasas y los dátiles se añaden en el último tercio de la cocción para que se hidraten sin deshacerse; las almendras se tuestan o se fríen aparte y se ponen encima al servir, para que aporten el crujido que el guiso no tiene. Un toque de miel al final refuerza ese eje dulce sin volver el plato empalagoso.

Técnicas que definen esta cocina

La cocción en tagine

El tagine es a la vez el plato y la olla: una base ancha de barro con una tapa cónica que condensa el vapor y lo devuelve al guiso, de modo que se cocina con muy poco líquido y a fuego muy bajo. Sobre fuego directo hay que usar un difusor para proteger el barro, y hay que subir la temperatura lentamente. Si no tienes tagine, una olla pesada de fondo grueso con tapa hermética hace el mismo trabajo: lo esencial es poco líquido, fuego mínimo y tiempo, entre una hora y hora y media.

Cuscús al vapor

El método tradicional hidrata la sémola en tres tandas. Se humedece con agua salada, se frota con las manos y un poco de aceite para separar los granos, y se cuece al vapor sobre el guiso, sin tapa, unos 15 minutos. Se saca, se vuelve a humedecer y a airear con las manos o un tenedor, y se repite dos veces más. El resultado es un grano suelto, hinchado y ligero que no tiene nada que ver con la textura apelmazada del cuscús hidratado de golpe.

La chermoula

Es la marinada marroquí por excelencia: cilantro y perejil picados, ajo, comino, pimentón, jugo de limón, aceite de oliva y a veces un poco de chile. Se usa para pescados, pollo y verduras, tanto como marinada previa como salsa para servir. Media hora ya aporta sabor; unas horas transforman el ingrediente. Como lleva mucha hierba fresca, conviene prepararla el mismo día.

Por dónde empezar

El cuscús con verduras es la mejor primera receta marroquí: es un plato completo, se apoya en verduras que ya tienes en casa —zanahoria, calabaza, calabacín, garbanzos— y te enseña a tratar la sémola, que es una habilidad que se transfiere a decenas de comidas rápidas de entre semana. El tagine de pollo con limón confitado y aceitunas es el siguiente paso y el plato que mejor resume esta cocina: se hace en una sola olla, exige muy poca atención una vez arrancado y llena la casa de un aroma que justifica el rato de espera. Si compras dos cosas antes de empezar, que sean una buena ras el hanout de especiería y un frasco de limones confitados, o los limones para hacerlos tú. Y ten pan a mano: aquí la salsa se recoge con pan, no con cubiertos.

Preguntas frecuentes

¿Puedo hacer un tagine sin la olla de barro?

Sí, sin problema. Lo que importa no es el recipiente sino el principio: poco líquido, fuego muy bajo, tapa que cierre bien y tiempo. Una olla de hierro fundido o cualquier cacerola pesada con tapa hermética funciona perfectamente; incluso puedes terminarlo en el horno a 150 °C. Añade menos caldo del que pondrías en un guiso europeo, porque el objetivo es que las verduras y la carne se cocinen en su propio jugo y la salsa quede concentrada, no líquida.

¿Cómo hago limones confitados en casa?

Lava limones de piel fina, córtalos en cuatro sin llegar a separarlos del todo, rellena los cortes con sal gruesa generosamente y presiónalos dentro de un frasco limpio, agregando más sal entre capas. Cubre con jugo de limón hasta que queden sumergidos, cierra y deja a temperatura ambiente entre tres y cuatro semanas, volteando el frasco cada pocos días. Después se guardan en el refrigerador y duran meses. Antes de usarlos, enjuaga la piel, retira la pulpa y pica la corteza.

¿Por qué mi cuscús queda apelmazado?

Por exceso de agua y falta de aireado. Con cuscús precocido, la proporción de referencia es aproximadamente el mismo volumen de líquido caliente que de sémola: viértelo, tapa y deja reposar cinco minutos sin tocarlo. Después agrega mantequilla o aceite y sepáralo con un tenedor o con las manos, grano a grano, sin aplastar. Si ya está compacto, un golpe de vapor —en un colador sobre agua hirviendo, unos minutos, aireándolo con un tenedor— lo recupera casi siempre.

Créditos de las fotografías (2)