Alfajores de maicena
Dos galletas que se deshacen en la boca, unidas por dulce de leche y bordeadas en coco.
Maicena (fécula de maíz) aparece en 3 recetas de Receta Mundial. Descubre todos los platos que puedes preparar con maicena (fécula de maíz).
La maicena (fécula de maíz) es la especialista en texturas: rebozados ligeros y crocantes (pollo agridulce, alitas), salsas asiáticas brillantes (disuelta en frío, siempre), y los alfajores que se deshacen — porque no tiene gluten y acorta las masas.
Para espesar: disuélvela en líquido FRÍO antes de agregarla al caliente, o hará grumos instantáneos. Para rebozar: pieza seca, capa fina, directo al aceite. Guárdala hermética: absorbe olores y humedad.
Busca en la etiqueta que diga fécula o almidón de maíz al 100%, sin agregados. Los nombres cambian por país -maicena, fécula de maíz, almidón de maíz, chuño de maíz en algunas zonas- pero el producto es el mismo. No la confundas con la harina de maíz: la maicena es un polvo blanco purísimo que rechina entre los dedos, mientras que la harina de maíz es amarilla, granulada y no espesa igual. Cuidado también con las premezclas para postres que llevan maicena más azúcar y polvo de hornear: no sirven para espesar.
En frasco hermético, en lugar seco y oscuro, dura años sin problema; el enemigo no es el tiempo sino la humedad. Guárdala lejos de la estufa y del lavaplatos, porque absorbe vapor y se apelmaza. Si al abrirla encuentras grumos duros, entró humedad: se puede tamizar y usar, pero pierde poder espesante. También absorbe olores fuertes, así que un frasco con tapa hermética le gana a la bolsa original doblada con una pinza.
Para espesar, 1 cucharada de maicena equivale más o menos a 2 de harina de trigo, pero la harina deja la salsa opaca y necesita más cocción para perder el sabor a crudo. El almidón de papa, el de yuca o tapioca y el arrurruz reemplazan casi 1 a 1, con diferencias: la tapioca da más brillo y elasticidad, el arrurruz aguanta mejor el ácido. En los alfajores de maicena no hay reemplazo: la fécula es justo lo que corta la formación de gluten y produce esa miga que se deshace en la boca; con pura harina salen galletas duras.
En los alfajores de maicena aporta la textura arenosa; en las alitas Buffalo y en muchos rebozados se mezcla con harina para lograr una costra ligera y crocante; en el pollo agridulce espesa y da brillo a la salsa. La regla es siempre la misma: disuélvela primero en líquido frío -esa mezcla se llama slurry- y viértela en el líquido caliente revolviendo. El error más común es echarla seca directo a la olla caliente: se forman grumos que ya no se deshacen. El segundo error es no dejarla hervir: necesita alcanzar el hervor y sostenerlo unos 30 a 60 segundos para activarse y perder el gusto a harina cruda.
Dato de cocina: La maicena espesa entre los 85 y los 95 °C, pero si la salsa sigue hirviendo fuerte mucho rato las cadenas de almidón se rompen y la salsa vuelve a aflojarse: espesó y luego se aguó no es un misterio, es hervor de más.
Dos galletas que se deshacen en la boca, unidas por dulce de leche y bordeadas en coco.
Alitas crocantes bañadas en salsa picante con mantequilla, servidas con aderezo de queso azul y apio.
Trozos de pollo crocantes bañados en una salsa brillante de piña, tomate y vinagre.