Encebollado ecuatoriano
El caldo curativo del Ecuador: atún fresco con yuca y un encurtido de cebolla y tomate.
Las recetas más representativas de Ecuador, explicadas paso a paso. 2 platos típicos para cocinar en casa.
Ecuador cocina en dos pisos: la costa, con sus ceviches, encebollados y verde frito; y la sierra, con papas, quesos, maíz y cerdo. Pocos países tan compactos tienen despensas tan distintas a dos horas de carretera.
De ese repertorio elegimos dos embajadores: el encebollado que resucita a cualquiera con su atún, yuca y encurtido, y los llapingachos de la sierra con su salsa de maní. Cocina honesta, reconfortante y llena de identidad.
El caldo curativo del Ecuador: atún fresco con yuca y un encurtido de cebolla y tomate.
Tortillas de papa rellenas de queso, doradas en la plancha hasta quedar crocantes.
Con estos ingredientes en casa puedes cocinar la mayoría de las recetas de esta página. Anotamos dónde conseguirlos y con qué reemplazarlos si vives lejos.
Es la base de casi todo plato ecuatoriano salado: cebolla blanca o paiteña picada fina, ajo, comino, sal y aceite con achiote, cocinados a fuego bajo hasta que la cebolla queda transparente y el aceite toma color. Sobre ese refrito se construyen sopas, guisos, salsas de maní y rellenos. Si tienes prisa y lo haces a fuego alto, la cebolla se dora y aporta amargor en lugar de dulzor.
La cebolla cruda en rodajas se sala, se frota, se enjuaga bajo el chorro de agua fría y se escurre. Ese lavado elimina los compuestos que pican y dejan sabor persistente, y deja una cebolla dulce y crocante. Después se mezcla con jugo de limón, tomate picado y cilantro, y se deja reposar 15 minutos. Es el contrapunto ácido que levanta el encebollado.
La papa se cuece y se prensa en caliente, se amasa con refrito de achiote y sal, y debe quedar seca: si la masa está húmeda, las tortillas se abren en la plancha. Se forma una bolita, se hunde el pulgar, se rellena con queso rallado y se cierra completamente antes de aplanar. Un paso por el refrigerador de 20 minutos firma las tortillas y ayuda muchísimo. Se doran en plancha con poco aceite de achiote, sin moverlas hasta que se despeguen solas.
Los llapingachos son el mejor punto de partida: usan papa, queso y cebolla, ingredientes que ya tienes, y te enseñan el refrito de achiote que después aparece en todo lo demás. Prepara la salsa de maní el mismo día y verás por qué en la sierra se le pone a casi todo. El encebollado pide un poco más de planificación —yuca, buen atún y curtido de cebolla— pero es un plato de olla sola, así que la dificultad es baja y el retorno altísimo, sobre todo un domingo por la mañana. En ambos casos, no escatimes cilantro fresco ni limón al servir: son la mitad del sabor ecuatoriano.
Sí, con ajustes. Prepara el caldo con el refrito, comino, tomate, yuca y hierbas como de costumbre, y cocínalo el tiempo completo para que tome cuerpo. El atún enlatado, escurrido y en trozos, se agrega en los últimos dos minutos, solo para calentarlo: si lo hierves se deshilacha en hebras secas. El caldo quedará menos profundo que con albacora fresca, así que compénsalo con un poco más de comino y un chorro de limón al final.
Con mantequilla de maní natural, sin azúcar ni aceites hidrogenados: revisa que la etiqueta diga solo maní y sal. Usa aproximadamente tres cucharadas por cada taza de leche caliente, disuélvela fuera del fuego para que no se apelmace y luego cocínala con el refrito de achiote hasta que espese. Si solo consigues mantequilla de maní azucarada, reduce a la mitad y sube la sal y el comino para compensar.
Casi siempre porque la masa de papa tiene demasiada humedad. Usa papas harinosas, cuécelas con cáscara para que absorban menos agua y prénsalas en caliente sin agregarles líquido. Si aun así queda blanda, incorpora una o dos cucharadas de harina o de maicena. Cierra bien el queso dentro de la bola antes de aplanar y refrigera las tortillas antes de llevarlas a la plancha. Y no las voltees hasta que se despeguen solas: si se pegan, todavía no formaron costra.